It girl: significado, origen y qué la convierte en icono
Una it girl es una joven famosa cuyo magnetismo y estilo marcan lo que se lleva. Nace con Clara Bow en 1927. Qué la separa de una influencer y de un icono.
Redacción DModa, a partir de un vídeo del Club DModa · Revisado el 12 de octubre de 2026
Forma parte de la guía de cultura e historia: Qué es la alta costura: requisitos e historia desde Worth
Una it girl es una mujer joven y famosa con un magnetismo que va más allá de la belleza y cuya forma de vestir marca lo que se lleva. El término lo popularizó la película «It» (1927), con Clara Bow. Un icono de estilo es otra cosa: una it girl a la que el tiempo ha dado la razón.
Definición: «it girl» significa, literalmente, «la chica que tiene eso». Ese «eso» (it) es un atractivo difícil de nombrar, mezcla de carisma, desenvoltura y estilo propio. En español se traduce a veces como «chica de moda», pero el anglicismo se ha quedado porque dice algo que la traducción no dice: que la que lo tiene marca tendencia sin proponérselo.
¿Qué significa «it girl» y de dónde viene?
Viene de un pronombre. En 1904, Rudyard Kipling ya usaba It en su relato «Mrs Bathurst» para describir un atractivo que no es belleza ni buena conversación: «es simplemente eso». Pero quien convirtió la palabra en fenómeno fue la novelista británica Elinor Glyn, que escribió la novela It y adaptó el guion de la película homónima de Paramount. Se estrenó en Los Ángeles el 14 de enero de 1927 y Glyn sale en ella haciendo de sí misma, según recoge Wikipedia sobre la película.
La protagonista era Clara Bow, y desde entonces fue «la It girl». La película define it en su arranque como la cualidad que atrae a todos los demás con su fuerza magnética. Bow confesó después que no sabía muy bien qué significaba, aunque señaló a Lana Turner y a Marilyn Monroe como it girls. El Oxford English Dictionary distingue dos usos, según recoge la entrada de Wikipedia sobre «it girl»: el estadounidense, una actriz o modelo glamurosa y vivaz, y el británico, una joven rica famosa por su vida social.
De Clara Bow a Edie Sedgwick: cómo ha cambiado la it girl
La it girl ha cambiado de oficio cada pocas décadas, y eso dice mucho de quién manda en la moda en cada época. En los años veinte era una estrella de cine. En los sesenta, la musa de un artista: Edie Sedgwick protagonizó películas de Andy Warhol como Poor Little Rich Girl (1965) y Vogue la nombró youthquaker en su número del 1 de agosto de 1965. Su estilo y su personalidad desbordante la convirtieron en la it girl de mediados de los sesenta, según su biografía en Wikipedia.
Desde los ochenta, los tabloides usaron el término para jóvenes adineradas que salían en todas las fotos de fiestas. Y en 2023 Matthew Schneier, en The Cut, resumió a la it girl neoyorquina como alguien famosa por salir, por ser joven, por ser divertida y por ser famosa. En la versión española de Wikipedia aparecen nombres más recientes: Chloë Sevigny en los noventa, Alexa Chung o la francesa Jeanne Damas. El patrón se repite: cambia el escenario, no la fórmula.
It girl, influencer e icono de estilo: en qué se diferencian
Una it girl es un fenómeno de su momento; una influencer, un modelo de negocio; un icono de estilo, un legado. Pueden coincidir en una misma mujer, pero no son sinónimos: confundirlas explica por qué tantas listas de «iconos» caducan en dos temporadas.
| It girl | Influencer | Icono de estilo | |
|---|---|---|---|
| Qué la define | Magnetismo y presencia en su momento | Audiencia propia y capacidad de vender | Un legado estético que sobrevive a su época |
| De qué vive | De otra cosa: cine, música, modelaje, vida social | De la publicidad y las colaboraciones | De su trabajo en otro campo; la moda llega después |
| Cómo se mide | Fotos, portadas, lo que se agota tras llevarlo | Seguidores, alcance, conversión | Años: si su nombre sigue siendo un adjetivo |
| Cuánto dura | Lo que dura su momento | Lo que dura el algoritmo | Décadas |
| Ejemplos | Clara Bow, Edie Sedgwick, Alexa Chung | Las cuentas de moda con más de un millón de seguidores | Coco Chanel, Audrey Hepburn, Jackie Kennedy |
La pregunta interesante es cuándo una it girl cruza a la tercera columna. Para eso, en el club usamos una serie de criterios que vienen de una clase sobre cómo se construye un icono.
El tiempo: lo que convierte a una it girl en icono
El primer criterio es el más incómodo para la era de las redes: hace falta tiempo. Hoy se mide el impacto al segundo. Una actriz se pone un vestido en una alfombra roja y suben las búsquedas de esa prenda y de ese diseñador; pasó con Margot Robbie durante la gira de promoción de Barbie y pasa cada vez que Zendaya estrena look. Eso es un pico, no un legado.
En la clase del club en la que se basa este artículo, María José Pérez lo plantea así:
«Hace falta tiempo para determinar si alguien es una it girl o un icono de estilo, porque solo con tiempo y perspectiva vamos a poder valorar realmente si esa persona ha marcado o no un periodo de tiempo.» — María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
Lo que cuenta es si ese interés puntual se filtra a una mayoría más amplia hasta cambiar la estética del momento. Es la misma lógica que separa una moda pasajera de una tendencia: la que sobrevive es la que deja huella cuando ya nadie la está mirando.
Belleza normativa y privilegio: la parte incómoda
Si repasas cualquier lista histórica de iconos de estilo, vas a encontrar casi siempre mujeres que encajaban en el canon de belleza de su época. Conviene revisarlo, no celebrarlo. En el club defendemos que ese pretty privilege les permitió arriesgar con la ropa de una forma que, en otros cuerpos, se habría censurado.
El segundo patrón es el privilegio social. Incluso quienes venían de abajo, como Coco Chanel, que pasó parte de su infancia en un orfanato, terminaron moviéndose en la alta sociedad. Y la sociedad siempre ha mirado hacia arriba. Las primeras publicaciones de moda de la corte francesa, como Le Mercure Galant (1672), contaban la moda de la corte a las mujeres de provincias; lo explicamos en el post sobre el mito del estilo parisino.
Las redes han democratizado la fama, pero no del todo. Por eso influencers con más alcance que muchas revistas siguen queriendo salir en ellas: esos medios tienen lo que a ellas les falta, el prestigio que da el tiempo. Es el mismo mecanismo que explicamos en quién decide las tendencias de moda.
Nadie se propone ser un icono de estilo
Casi ningún icono histórico se levantó un día decidido a ser famoso por cómo vestía. Eran mujeres que se dedicaban a otra cosa: la política, el cine, la cultura o la realeza, a veces por matrimonio, como Diana de Gales, Jackie Kennedy o la reina Letizia. Incluso cuando su oficio era la moda, el reconocimiento buscado era otro: Anna Wintour quería ser conocida por su trabajo como editora, no por su melena; Kate Moss, por sus campañas y desfiles, no por cómo iba vestida a las fiestas.
Hoy el proceso se ha invertido. Mucha gente consigue primero la fama por su estilo o su estilo de vida, y esa fama abre la puerta a otros campos. La clase pone un ejemplo polémico a propósito: Kim Kardashian. Sin la fama que ganó con su imagen, difícilmente podría influir hoy en el debate sobre las cárceles y el corredor de la muerte en Estados Unidos. Y deja una pregunta: ¿por qué invalidamos a una mujer solo porque le interesa la estética?
La moda como herramienta y la señal de identidad
Lo que tienen en común los iconos que perduran es que sabían que la moda es una herramienta. Para reforzar una posición política, de Cleopatra a Jackie Kennedy; para contarse a sí mismas; para hacer negocio, como Chanel. Y casi siempre con una señal de identidad que repetían hasta que se volvía suya: los sombreros de Jackie, la melena con flequillo y las gafas de sol de Anna Wintour, el aire baby doll de Alexa Chung.
La prueba definitiva llega cuando el nombre se vuelve adjetivo. Si te digo que algo es «muy Chanel» o «muy Jackie», ya tienes la imagen. Como resume María José en la clase: «Conseguir que tu nombre sea un adjetivo es una de las cosas más importantes que te puede suceder en materia estética».
El otro ingrediente es el contraste justo con la estética mayoritaria: conocido para no provocar rechazo, nuevo para remover. Audrey Hepburn o Carolyn Bessette lo hacían con un detalle mínimo; Marlene Dietrich, Louise Brooks o Madonna, con el impacto. Si te interesa ver qué perfil encaja contigo, los arquetipos de estilo son un buen punto de partida.
El equipo en la sombra
Detrás de casi todo icono hay alguien que ayudó a construir la imagen. María Antonieta tuvo a Rose Bertin, su marchande de modes, conocida ya entonces como la «ministra de la moda». La emperatriz Eugenia de Montijo acabó encargando toda su ropa a Charles Frederick Worth, considerado el fundador de la alta costura, según la Fondation Napoléon.
Audrey Hepburn tuvo a Hubert de Givenchy; Jackie Kennedy, a Oleg Cassini, su diseñador de cabecera como primera dama; Diana de Gales, a Anna Harvey, editora de Vogue británico y su asesora de estilo durante años, según Wikipedia; Zendaya, al estilista Law Roach. Tiene todo el sentido: la moda no tenía por qué ser el área de maestría de estas mujeres. Si eran conscientes de su poder como herramienta de comunicación, lo lógico era rodearse de quien la dominaba. La clase completa en la que se basa este artículo, «Radiografía de una it-girl», está en el Club DModa.
It girls en España: quiénes son y quiénes lo fueron
En España la etiqueta se usa con mucha más alegría que en el mundo anglosajón, y casi siempre como sinónimo de influencer. Una encuesta de Showroomprive recogida por Qué! en 2021 buscaba a las «it girls» del país entre las cuentas de moda con más de un millón de seguidores: ganaron Paula Echevarría, María Pombo y Dulceida, seguidas de Alexandra Pereira y Gala González.
Aplicando los criterios de arriba, la lista cambia. Una it girl en sentido estricto vive de otra cosa y la moda la sigue a ella. Sita Abellán, DJ, modelo y estilista criada en Murcia, a la que Rihanna fichó para su vídeo «Bitch Better Have My Money», según Wikipedia, encaja mejor; Highxtar la llamó la auténtica it girl española de su momento. ¿Y icono de estilo? La clase pone a la reina Letizia como ejemplo de mujer que llegó a serlo sin buscarlo. Para el resto, el veredicto es del tiempo.
Por qué las marcas necesitan it girls: el origen de la «it bag»
La it girl es, ante todo, un activo comercial. Lo que lleva se agota, y por eso las firmas se la disputan: en primera fila, en campañas, con bolsos con su nombre. La expresión it bag nace de esa lógica. La National Gallery of Victoria cuenta que el Baguette de Fendi, creado en 1997, alcanzó el estatus de culto tras un capítulo de Sexo en Nueva York emitido en octubre de 2000, en el que Carrie corrige a un atracador: no es un bolso, «es un Baguette». Se convirtió en la it bag de la década siguiente.
El caso más rentable es el de una it girl que puso nombre a un bolso: Jane Birkin, cuyo encuentro con Jean-Louis Dumas en un avión dio lugar al Birkin de Hermès. En nuestro glosario de moda la it bag es el bolso de la temporada, el que todo el mundo quiere. El Birkin dejó de serlo hace mucho: se volvió icono. Igual que ellas.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «it girl»?
Una it girl es una mujer joven y famosa con un atractivo que va más allá de la belleza, y cuya forma de vestir y de vivir marca tendencia. El término lo popularizó la película «It» (1927), escrita por Elinor Glyn y protagonizada por Clara Bow.
¿Cómo se dice «it girl» en español?
No hay una traducción asentada. Diccionarios como WordReference proponen «chica de moda» o «chica popular», pero en la prensa española se usa el anglicismo, que conviene escribir en cursiva o entre comillas.
¿Qué es una it girl bag o «it bag»?
Es el bolso que todo el mundo quiere en una temporada concreta, normalmente porque lo lleva una it girl. El Baguette de Fendi, de 1997, suele citarse como la gran it bag de finales de los noventa y principios de los dos mil.
¿Qué es «The It Girl», la serie?
Es una saga de novelas juveniles creada por Cecily von Ziegesar como derivada de Gossip Girl, publicada entre 2005 y 2010, según Wikipedia. Toma el término en su sentido más clásico: la chica que todas quieren ser.
¿Cuál es la diferencia entre una it girl y un icono de estilo?
La it girl lo es en su momento; el icono de estilo es la que sigue influyendo décadas después. Lo decide el tiempo: cuando su nombre se usa como adjetivo («muy Jackie», «muy Chanel»), ha cruzado la línea.
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