
Cómo se crea una tendencia de moda y quién la decide
Nadie se levanta una mañana y decide qué se va a llevar. Una tendencia es un acuerdo tácito entre mucha gente, y detrás hay contexto, élites, medios, subculturas, pasarelas y cadenas que no quieren perder dinero.
Redacción DModa, a partir de una clase del Club DModa
¿Cómo se crea una tendencia de moda? Nadie la decide en solitario: nace cuando mucha gente, sin haberlo pactado, empieza a inclinarse por el mismo estilo o la misma prenda. La empujan el contexto, las élites y las celebridades, los medios, las subculturas, las pasarelas y la moda rápida, y la confirma la repetición.
Por eso hay tendencias que duran semanas y otras que se instalan años. Entender quién empuja y cómo se contagian sirve para algo muy práctico: detectarlas antes de que te las vendan y decidir con criterio si te interesan.
¿Qué es una tendencia de moda?
Una tendencia de moda es el uso, el estilo o el tipo de prenda hacia el que tiende un grupo de personas en un momento determinado. El diccionario de la RAE define la moda como el «gusto colectivo y cambiante en lo relativo a prendas de vestir y complementos», y la tendencia como una idea que se orienta en una dirección. En la práctica se usan como sinónimos, así que no te agobies por elegir una palabra u otra.
¿Cómo se pone de acuerdo tanta gente para querer lo mismo a la vez? El acuerdo es tácito y parece natural, pero siempre hay influencia, entendida de forma neutra: agentes que empujan y otros que frenan.
¿Quién decide las tendencias de moda?
Nadie la decide sola: la deciden a la vez el contexto y varios agentes con distinto peso. María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa, lo resume así:
El proceso de generación de tendencias no es algo aleatorio, no es algo que alguien se despierte y diga: «Ah, quiero hacer dinero, me voy a inventar un nuevo zapato». Hay muchísimos factores humanos.
— María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
El contexto histórico, social y económico. Es ineludible, porque condiciona lo que los creadores proponen y lo que el público está dispuesto a comprar. En tiempos de restricción proliferan los diseños austeros; en tiempos de bonanza, la ropa se suelta. El ejemplo clásico es el New Look, presentado por Christian Dior el 12 de febrero de 1947. No era tan nuevo, porque seguía normas de estilo clásicas, pero respondía a lo que pedía la posguerra: escapar, soñar, avanzar.
La realeza y las élites. María Antonieta es casi un precedente de la velocidad actual: lo que se vestía en la corte acababa calando en la población, con la ayuda de publicaciones como la Galerie des Modes et Costumes Français, que circuló en París entre 1778 y 1787. Hoy sigue pasando: el vestido azul de Issa con el que Kate Middleton anunció su compromiso en 2010 se agotó en minutos, y a eso se le llamó el «efecto Kate». Nos fijamos en lo que llevan los ricos porque históricamente fueron quienes pudieron gastar en moda como ocio y como demostración de estatus.
Celebridades, influencers y perfiles que antes no se veían. Actrices, cantantes y creadoras de contenido han cambiado cómo se difunden las tendencias, y las redes han sacado a primer plano a estilistas de celebridades, modelos y hasta compradoras de tiendas de lujo. Que un perfil no vibre contigo no le quita relevancia para otro grupo.
Los medios y el efecto eco. Si un titular genera clics, el medio intenta repetir el éxito; si la gente vuelve a entrar, se sigue publicando. Quien llega de nuevas ve quince artículos sobre las medias rojas y concluye que las medias rojas son tendencia. En redes funciona igual, y por eso las microestéticas se consolidan a base de repetición. Las que tienen nombre propio las recorremos en nuestra guía de estilos de moda.
Las subculturas. El punk, el grunge o el glam rock nacieron lejos de la pasarela y siguen inspirando colecciones décadas después.
Diseñadores y pasarelas. Siguen siendo una de las fuentes principales a las que acudir para ver por dónde van los tiros.
La moda rápida. Zara y Mango no siempre generan la tendencia, pero hacen que lo que era nicho se asiente mucho más rápido y más masivo. Manejan tantos datos y tanto dinero que intentan minimizar el error: si algo llega a sus tiendas en volumen, lo más probable es que se vea en la calle. Cómo funciona ese modelo lo contamos en qué es el fast fashion.
Una tendencia empieza a gestarse dos años antes
En el calendario tradicional que describe María José, la tendencia arranca entre 24 y 18 meses antes de que el producto llegue a tienda, cuando los proveedores plantean colores, tejidos y estampados en ferias como Première Vision. El diseño se concibe unos 12 meses antes y después se produce. La moda rápida ha acelerado ese esquema, pero sigue siendo la referencia.
Por eso existen agencias como WGSN, fundada en 1998, que vende por suscripción previsiones de tendencias a las marcas. Y aun así, una predicción hecha con dos años de antelación puede no cumplirse: seguimos patrones, pero las personas somos imprevisibles.
Cómo se difunde: de arriba abajo, de abajo arriba y en horizontal
Una tendencia se difunde de tres maneras, y hoy las tres conviven.
- De arriba abajo (teoría del goteo o de la filtración). La tendencia nace en las élites y el lujo, pasa por los medios y las marcas intermedias y llega al público. Georg Simmel la describió en 1904. Es el sistema que hacía que un diseño de alta costura acabara copiado a bajo precio, y las casas intentaban controlar los tiempos: Cristóbal Balenciaga, por ejemplo, presentaba desde 1956 sus colecciones un mes después que el resto de la alta costura.
- De abajo arriba (teoría de la burbuja). Pequeños grupos crean un estilo propio que luego inspira a tiendas y a diseñadores de lujo. El antropólogo Ted Polhemus lo retrató en Streetstyle: From Sidewalk to Catwalk (1994). No siempre sale bien a la primera: en 1992, Marc Jacobs llevó el grunge a Perry Ellis con una colección que la crítica aplaudió y cuyo fracaso comercial le costó el puesto.
- En horizontal (filtración transversal). Charles W. King la planteó como réplica al goteo: las tendencias llegan a la vez a todos los niveles, del lujo a la moda rápida. Hoy se acepta de forma general que la moda se propaga más entre grupos sociales que hacia arriba o hacia abajo.
Con las redes y la compra online, lo que hay es un círculo que se alimenta a sí mismo, con las tres teorías mezcladas. Puede parecer caos, pero habla de una apertura de la industria que no siempre existió.
La curva de Rogers: quién adopta una tendencia y cuándo
La difusión de una tendencia sigue, sobre el papel, la curva que Everett Rogers describió en Diffusion of Innovations (1962) y que sirve para cualquier novedad, no solo para la moda. Los porcentajes son los de su modelo de adoptantes:
| Grupo | Peso en la población | Qué hace con la tendencia |
|---|---|---|
| Innovadores | 2,5 % | La llevan antes que nadie |
| Primeros adoptantes | 13,5 % | La validan y la hacen visible |
| Mayoría precoz | 34 % | La llevan a su punto álgido |
| Mayoría rezagada | 34 % | Llega cuando ya empieza a caer |
| Tradicionales | 16 % | La adoptan al final |
No todas la recorren entera: las muy extremas pueden quedarse entre los innovadores, y las que parecen demasiado clásicas saltan directamente a los tradicionales. Para María José, el punto dulce está entre los primeros adoptantes y la mayoría precoz. Es el que adoran las marcas, porque el éxito está garantizado y aún no hay saturación, y el más interesante si te gusta la moda: destacas y perteneces a la vez.
¿Cómo saber si algo va a ser tendencia?
Mirando a todos esos agentes y buscando repetición. Puedes hacerlo con investigación primaria, paseando por las tiendas de tu barrio, o secundaria, leyendo lo que analizan otros. María José recurre a la regla de los tres ejemplos: uno puede ser una excepción y dos, una coincidencia, pero tres ejemplos de una misma idea en sitios distintos ya apuntan a tendencia. Cuanto más diferentes sean esos sitios, más grupos estarán expuestos y más probable será que se vuelva masiva.
El criterio personal cuenta. Si cinco firmas muy top sacan flecos, para una analista será la tendencia de la temporada y para otra, algo más nicho. Por eso no hay dos artículos de tendencias iguales, y por eso a veces parece que se lleva todo.
La duración también se puede leer. En el esquema tradicional que usa María José como referencia, las modas pasajeras duran entre tres y seis meses; las tendencias, de seis meses a cinco años, y las de larga duración se mantienen porque su núcleo evoluciona, como el athleisure desde mediados de la década de 2010. Los clásicos de una época, como el vaquero o la camisa blanca, pasan de los diez años. Cómo distinguir un fogonazo de algo con recorrido está en moda pasajera vs tendencia, y por qué lo que cae acaba volviendo, en el ciclo de la moda.
Este tema sale de una masterclass del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en él.
Tú también votas
Una tendencia es un acuerdo tácito, y en ese acuerdo participas aunque no lo parezca: cada compra, cada foto compartida y cada vez que decides no sumarte cuentan. Saber quién empuja no te obliga a seguir a nadie. Te deja elegir.
Preguntas frecuentes
¿Quién marca las tendencias de moda?
Nadie en solitario. Las marcan a la vez el contexto histórico y económico, la realeza y las élites, las celebridades e influencers, los medios, las subculturas, los diseñadores y las cadenas de moda rápida, y se confirman cuando la idea se repite en sitios distintos.
¿Cuánto dura una tendencia de moda?
Depende. Como referencia, una moda pasajera dura entre tres y seis meses, una tendencia entre seis meses y cinco años, y un clásico más de diez. La sobreexposición en redes puede acortar cualquiera de esos plazos.
¿Qué diferencia hay entre moda y tendencia?
En el uso cotidiano son sinónimos: las dos nombran el gusto colectivo por un estilo en un momento dado. En el análisis, la tendencia es la dirección en la que se mueve ese gusto, y puede ser pasajera o durar años.
¿Cuál es el ciclo de vida de una tendencia de moda?
Empieza en los innovadores, pasa a los primeros adoptantes, alcanza su punto álgido con la mayoría precoz y empieza a caer con la mayoría rezagada hasta llegar a los más tradicionales. Pasado un tiempo, puede volver reinterpretada.
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