Tendencias de moda en series y películas: de Barbie a Dune

Tendencias de moda en series y películas: de Barbie a Dune

Analizamos cómo el vestuario de producciones como Dune, Barbie o Succession está moldeando el consumo actual. Descubre qué tendencias saltan de la pantalla a tu armario.

18 de agosto de 2025

Redacción DModa

Forma parte de la guía de cultura e historia: Qué es la alta costura: requisitos e historia desde Worth

Seguro que has visto la foto. Zendaya, enfundada en ese Mugler de archivo con estética robótica para el estreno de Dune 2. La gente, como era de esperar, perdió la cabeza. Y es que, si observamos el panorama actual de photocalls, alfombras rojas y galas de premios, surge una pregunta inevitable para cualquiera que trabaje en esta industria: ¿Siguen marcando las tendencias de moda las series y las películas?

Es un debate fascinante que va más allá del simple entretenimiento. Nos permite diseccionar qué tendencias han estado presentes y, sobre todo, cuáles van a capitalizar el mercado durante este año. Porque el diálogo entre el vestuario audiovisual y el retail es más fluido que nunca.

El espejismo del Barbiecore

Si nos dejamos llevar por el ruido mediático del último verano, lo primero que se te vendrá a la cabeza es Barbie. La respuesta rápida sería que sí, que el cine dicta la moda. El fenómeno fue espectacular, tiñendo de rosa cada rincón de las redes sociales. Sin embargo, si lo miramos con frialdad, la realidad es bastante curiosa.

A pesar de que el feed de Instagram parecía un monográfico de Mattel, el calado real en tienda no fue tan profundo como parecía. ¿La razón? La industria de la moda rápida, con su capacidad de producción vertiginosa, ya se había adueñado del rosa de Valentino, el Pink PP al que Pierpaolo Piccioli dedicó casi una colección entera en 2022, mucho antes del estreno de la película. Hubo tal saturación previa que, paradójicamente, cuando la película llegó a los cines el rosa ya no era ninguna novedad en tienda.

Succession y la tormenta perfecta del Lujo Silencioso

En el otro extremo del espectro cromático y estético, encontramos el fenómeno del lujo silencioso. Aunque la serie Succession se ha visto muy beneficiada por esta etiqueta, no fue la responsable única de la tendencia. Cuando comenzó a emitirse, nadie hablaba de quiet luxury; la estética pasaba sin pena ni gloria.

Sin embargo, el estreno de la última temporada coincidió con un cambio en el comportamiento del consumidor y las propuestas de pasarela. Fue la tormenta perfecta. De repente, esos estilismos que podían resultar anodinos se convirtieron en el epítome de la aspiración. Aquí es donde vemos cómo una serie no necesariamente crea la tendencia, pero sí actúa como el catalizador que la dispara en el mercado masivo. Detrás hay algo más que vestuario: las series se han convertido en el espejo donde se mira una generación, como contamos en la narrativa de moda en el cine y las series.

El maximalismo: De Emily in Paris a las chicas portuguesas

Con Emily in Paris ocurre algo similar, aunque en las antípodas estéticas. Es una serie que genera amores y odios a partes iguales, pero pone una intención deliberada en un vestuario exagerado. Y funciona. Somos como moscas a la luz: vamos hacia ello aunque no nos guste del todo. Basta ver cuántas firmas de lujo quieren aparecer en su vestuario.

Las marcas, que en teoría querrían separarse de lo "demasiado evidente", ven la oportunidad de facturación y se lanzan. Esta tendencia hacia el maximalismo se alinea perfectamente con lo que estamos viendo en redes sociales a través del estilo de las chicas danesas y portuguesas. No es que se vistan así por la serie, pero existe una sinergia evidente entre lo que sucede en el street style de las semanas de la moda y el vestuario de la ficción.

Si te interesa cómo estas sinergias afectan a las decisiones de compra, en el Club DModa, la comunidad de pago de DModa, es donde profundizamos en ello.

Pobres Criaturas: Cuando el vestuario narra la evolución

En línea con este maximalismo, hay que prestar mucha atención a la labor de vestuario de Pobres Criaturas. Los vestidos que Emma Stone utiliza para interpretar a Bella Baxter son tan excéntricos y estimulantes como la propia película. Vemos una evolución clara: de volantes y mangas abullonadas victorianas a transparencias y cortes más atrevidos a medida que el personaje descubre su libertad.

Aquí hay un potencial comercial enorme, especialmente en las mangas y las estructuras. Además, coincide con el desfile Artisanal de John Galliano para Maison Margiela de enero de 2024, que también explora referencias victorianas. Cuando el cine y la alta costura reman en la misma dirección, la tendencia termina filtrándose a las tiendas de moda pronta de manera inevitable.

Dune y la estética del futuro cercano

Por otro lado, Dune nos presenta una estética que tiene un traslado muy fácil al retail masivo. Tonos neutros, drapeados que envuelven el cuerpo de manera amable y siluetas arquitectónicas que recuerdan a Rick Owens. De hecho, muchos de estos elementos (grises, tonos tierra, drapeados) ya están presentes en las propuestas de primavera-verano 2024.

La nostalgia vende: El Diablo Viste de Prada

Finalmente, no podemos ignorar el poder de la nostalgia. La vigencia de El Diablo Viste de Prada, casi dos décadas después de su estreno en 2006, demuestra que las tendencias de los 2000 siguen muy vivas. Pero no hablamos solo del Y2K de las estrellas del pop, sino de una versión más "oficina" y accesible.

El look de Andy Sachs con la gorra biker, el jersey off-the-shoulder y el collar de perlas es algo que podrías encontrar tal cual en Zara hoy mismo. Es un estilismo que ha sobrevivido al paso del tiempo y que ahora, gracias al revival de la película, vuelve a ser relevante para una nueva generación.

Existen otras producciones como Miércoles o Los Bridgerton que han generado microtendencias muy específicas (gótico y regencycore), pero su análisis requiere una visión más estratégica sobre los tiempos de producción y stock.

El cine y las series siguen siendo un escaparate de lujo, pero la clave está en saber distinguir qué es un simple vestuario bonito y qué tiene el potencial de convertirse en un superventas.

Sigue leyendo

Sobre lo mismo, en la revista