Galliano, Dior y la colección «Homeless»: qué pasó en 2000
28 de septiembre de 2026
Redacción DModa, a partir de una clase del Club DModa
Vestidos rasgados, joyas hechas con basura y estampado de periódico: la alta costura con la que Galliano llevó a Dior a las personas sin hogar del Sena acabó con protestas en la puerta de la casa. Veintiséis años después, tiene el récord de Dior en subasta.
La colección «Homeless» de Galliano para Dior fue la alta costura de primavera-verano 2000, presentada en París en enero de ese año: prendas rasgadas, joyas hechas con basura y estampados de periódico inspirados en las personas sin hogar que John Galliano veía junto al Sena. Provocó protestas ante la casa y acabó con una disculpa pública del diseñador.
Si hoy vuelve a sonar es por un estampado. El de periódico, que Galliano asoció a Dior aquel año, ha reaparecido en el primer crucero de Jonathan Anderson para la casa, en forma de bolso que ELLE India describió como un guiño a la era Galliano. Al mismo tiempo, Galliano ha firmado una colaboración de dos años con Zara. Un buen momento para mirar atrás y preguntarse qué pasó exactamente.
¿Qué fue la colección «Homeless» de Dior?
Fue una colección de alta costura que convertía la estética de la pobreza en vestidos de lujo. Se la conoce como «Homeless» o, en francés, «Clochards». Galliano llevaba desde 1996 al frente de Dior, adonde LVMH lo había trasladado desde Givenchy, y trabajaba a un ritmo vertiginoso.
Hoy lo recordamos como un artista, porque el tiempo lo suaviza todo. En su momento, como recuerda María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa, también se le criticaba justo por eso: la teatralidad, la desconexión total con la realidad y la pregunta de siempre, «¿dónde está la ropa que luego se vende en tienda?». Ella la compara con la que persiguió a Alessandro Michele en sus últimos años en Gucci.
¿En qué se inspiró Galliano?
En lo que veía cada mañana. Galliano salía a correr por el Sena con su entrenador personal y se cruzaba con personas que vivían en la calle, envueltas en papel de periódico para no pasar frío. La periodista Dana Thomas cuenta en Gods and Kings, su libro sobre Galliano y McQueen, que al diseñador aquella imagen le pareció «romántica», y así lo explicaba María José en la clase del club. SHOWstudio resume el resto del tablero: los rag balls de los años treinta, la nostalgia victoriana por el barro y Egon Schiele.
Los rag balls, literalmente «bailes de harapos», eran fiestas de la alta sociedad en las que las socialités se disfrazaban de mendigas, a veces destrozando vestidos hechos a medida para parecer pobres una noche. María José añade a la lista a la fotógrafa Diane Arbus y sus retratos de personas con trastornos mentales.
Para María José, el problema estaba en el enfoque: las personas dejan de ser personas y pasan a ser una estética, sin contexto ni dolor. Un proceso parecido al que se ha discutido durante años con la apropiación cultural: quitar el contexto y quedarse con lo bonito.
¿Qué se vio en la pasarela?
Una sucesión de piezas que parecían encontradas en la calle. Chaquetas, vestidos y pantalones rasgados, estirados y cortados, con joyas hechas de cubiertos abollados y botellitas de whisky. Esto es lo que había detrás de cada elemento:
| Elemento | Qué era | De dónde salía |
|---|---|---|
| Estampado de periódico | Páginas de moda del International Herald Tribune | El papel con el que las personas sin hogar se protegen del frío |
| Joyas de «basura» | Cubiertos abollados, botellitas de alcohol, objetos encontrados | Objetos que cualquiera tomaría por basura |
| Prendas destrozadas | Tejidos rotos, deshilachados, cosidos de forma torcida | La ropa gastada, superpuesta en capas |
| Corsés blancos | Camisas de fuerza, según la crónica de Dana Thomas | La idea de las modelos como pacientes de un psiquiátrico |
| Bailarina con tutú | Una modelo en tutú, junto a otras que parecían pintar al óleo o llevaban sombreros enormes | El mismo tramo final de las «pacientes», según Dana Thomas |
El periódico era, según CNN, el de las páginas de moda del Herald Tribune. Thomas añade un detalle venenoso: eran reseñas de los propios desfiles de Galliano, no todas favorables. Y cuenta que, después del desfile, el diseñador le dijo que quería demostrar que una tiara hecha con envoltorios de caramelo vale tanto como una de diamantes.
¿Por qué fue tan polémica?
Porque la prensa especializada aplaudió y el resto del mundo no. WWD abrió su crítica con que Galliano «tiene más agallas que el carnicero del barrio» y sostuvo que la colección no ofendía porque trataba a sus sujetos con cariño y respeto. En Francia, críticos de moda y asociaciones sociales reaccionaron con indignación, y en Estados Unidos Maureen Dowd, columnista de The New York Times, comparó el desfile con las batidas del alcalde Giuliani contra las personas sin hogar.
Galliano respondió primero llamando a sus críticos «burgueses, condescendientes y engreídos». Según contaba María José, defendió que, si se podía tomar inspiración de la guerra de Bosnia o de la pobreza extrema en la India para colecciones «exóticas», no veía por qué no hacerlo con quienes vivían a la puerta de casa, y que no pretendía hacer ninguna declaración política. Luego llegaron las protestas de personas sin hogar ante la sede de Dior en París, con carteles que decían que el cinismo no mola. Al final, la oficina de prensa de Dior emitió un comunicado en el que Galliano, ahora sí, aseguraba que en ningún momento había pretendido ofender a nadie.
La falta de sensibilidad de Galliano al plantear esta colección es indiscutible, por muchas inspiraciones y referencias que tengas. Pero lo que tampoco se puede discutir es el impacto.
— María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
Del escándalo al vestido de Carrie Bradshaw
Galliano no abandonó el periódico; lo convirtió en marca. Para el prêt-à-porter de otoño-invierno 2000, «Fly Girl», se inventó su propio diario, el Christian Dior Daily, inspirado en un estampado de prensa de Elsa Schiaparelli de 1935, y lo imprimió en gasa, piel y forros. De esa colección sale el vestido lencero que Carrie Bradshaw lleva en la tercera temporada de Sexo en Nueva York, emitida en octubre de 2000, y que repitió en la segunda película, según CNN. La misma fuente recuerda que Demna retomó el estampado en Balenciaga en 2018, como respuesta a las fake news.
La ironía llegó en enero de 2026. En la subasta de la colección Dior de Mouna Ayoub, una de las pocas clientas que compraron piezas de «Clochards», el lote más caro fue un vestido de seda pintada de aquella colección, por 663.000 euros. Otro look de periódico se vendió por 624.000 euros y un vestido de tafetán negro con botellitas y llaves colgando, por 546.000. Según Barnebys, el récord anterior de Dior en subasta era un vestido de Marc Bohan que había sido de Elizabeth Taylor.
La pobreza como estética: de Galliano a Demna
Estetizar la pobreza no lo inventó Galliano y no terminó con él. Basta pensar en los vaqueros rotos y en los tops que el fast fashion vende ya con agujeros. María José distingue un caso que incomoda de otra manera: el de Demna en Balenciaga. Su desfile de otoño-invierno 2022 se celebró en marzo de ese año bajo una tormenta de nieve artificial, con modelos cargando bolsas como quien huye con lo que puede, días después de la invasión rusa de Ucrania. Demna tuvo que huir de Abjasia de niño por la guerra, así que ahí sí hay intención de crítica.
La paradoja, para María José, se mantiene: la denuncia se hace desde un espacio muy privilegiado y se comercializa. Y cuando se gana dinero con esa imagen y ese dinero no vuelve a la realidad que se muestra, es legítimo preguntarse por la validez moral del argumento. Si te interesa ese Balenciaga, tienes el último baile de Demna en la alta costura.
Este tema sale de una clase del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en estos temas. Para el contexto, lee qué es la alta costura, cómo empezó todo con el New Look de Dior y quién diseña hoy cada casa.
La colección que en el año 2000 llevó manifestantes a la puerta de Dior tiene hoy el récord de la casa en subasta. Eso no la absuelve ni la condena. Demuestra algo más incómodo: en moda, el escándalo, con suficiente distancia, se convierte en archivo, y el archivo acaba teniendo precio.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue la colección Homeless de Galliano para Dior?
Fue la colección de alta costura primavera-verano 2000 de Christian Dior, presentada por John Galliano en París en enero de 2000. Se inspiraba en las personas sin hogar que veía junto al Sena y en los rag balls de los años treinta, con prendas rasgadas, joyas de objetos encontrados y estampado de periódico.
¿Por qué fue polémica la colección Homeless de Dior?
Porque convertía la pobreza en un espectáculo de lujo sin contexto ni denuncia. Hubo críticas en la prensa francesa y estadounidense y protestas de personas sin hogar ante la sede de Dior, y Galliano acabó disculpándose en un comunicado de la casa: dijo que no pretendía ofender a nadie.
¿De dónde es el vestido de periódico de Carrie Bradshaw?
Es de Dior, diseñado por Galliano para el prêt-à-porter de otoño-invierno 2000, la colección «Fly Girl». Galliano creó para ella un diario ficticio, el Christian Dior Daily, después de haber usado páginas reales del International Herald Tribune en la alta costura «Homeless».
¿Qué hace John Galliano en la actualidad?
Tras dejar Maison Margiela a finales de 2024, en 2026 firmó una colaboración de dos años con Zara para reinterpretar piezas del archivo de la marca, con la primera colección prevista para septiembre de 2026.
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