
Estilo preppy: historia y cómo llevarlo hoy
Americanas, polos de rugby y sudaderas con letras: el preppy nació como ropa deportiva de la élite universitaria americana y lleva un siglo transformándose sin irse nunca del todo.
Redacción DModa, a partir de una clase del Club DModa
El estilo preppy es la forma de vestir nacida en las universidades de élite de Estados Unidos, la Ivy League, a principios del siglo XX: americanas, polos de rugby, jerséis de punto, bermudas y sudaderas con el nombre de la universidad. Es ropa deportiva convertida en uniforme de clase. En castellano, sin rodeos, lo llamaríamos look pijo.
¿Qué significa preppy?
Preppy viene de preparatory: las prep schools, los colegios privados del noreste de Estados Unidos que preparaban a los hijos de las clases altas para entrar en la Ivy League, como explica la Wikipedia. El término acabó designando todo un código de vestir, hablar y comportarse asociado al dinero de toda la vida.
Seguro que al leer la palabra te ha venido a la cabeza alguien concreto, pero esa imagen cambia según quién lleve el preppy y dónde viva. Lo que se mantiene es la estructura: prendas de origen deportivo o universitario, llevadas con el aire de quien no tiene que demostrar nada.
¿De dónde viene el estilo preppy?
A diferencia de otros estilos, no podemos remontarnos muy atrás: el preppy nace entre finales del siglo XIX y principios del XX, en los campus de las ocho universidades de la Ivy League: Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale.
La Ivy League, una isla de lo informal
En aquella época todo era bastante formal, incluso la ropa para hacer deporte. Los campus eran la excepción: allí la élite joven, la que iba a dirigir el país, vestía con ropa eminentemente deportiva. La americana era la opción informal para ir a clase, y la cultura del deporte, del fútbol americano al remo, pedía pantalones más cortos, sudaderas con las letras de la universidad bordadas, bermudas y los colores de cada institución.
La Wikipedia sobre el estilo Ivy lo resume así: adaptó para el día a día la ropa de los deportes de las clases altas británicas y americanas, del golf y el polo a la vela o el tenis. En los años veinte, como documenta la investigadora de vestuario Diana Fernández en su historia de la ropa sport masculina, llegan americanas de cortes menos convencionales y triunfa la chaqueta Norfolk, holgada, con pliegues y cinturón, con pantalones bombachos por debajo de la rodilla. A partir de ahí, la ropa deportiva no hace más que diversificarse en formas y colores.
El American Look y la ropa hecha en serie
En 1932, Dorothy Shaver lanzó desde los grandes almacenes Lord & Taylor el programa American Look: ropa deportiva bien construida y a precio moderado, firmada por diseñadores americanos. Era lo contrario de la alta costura que se protegía en París, y podía producirse en serie. Después de la guerra, un mundo que necesitaba prendas funcionales para la vida moderna le dio la razón, y en los campus, donde ya se vestía así, todo aquello no hizo más que reforzar lo que había. A finales de los cincuenta, según la Wikipedia sobre el estilo Ivy, alrededor del 70 % de los trajes que se vendían en Estados Unidos eran de estilo Ivy.
Take Ivy, la biblia japonesa
En 1965 se publicó en Japón Take Ivy, un libro de fotos que cuatro entusiastas japoneses tomaron en los campus de la Ivy League entre 1959 y 1965, fascinados por una forma de vestir mucho más libre que la que tenían en su país. Se convirtió en la biblia del estilo Ivy para los baby boomers japoneses. Y ahí quedaron fijadas las prendas que siguen intactas: americanas con coderas, colores neutros con concesiones a los de la universidad, bermudas, polos de rugby, sudaderas bordadas, cuadros tartán, jerséis de punto, gabardinas y parkas, gorras de béisbol y zapatillas.
Cuando llegan las mujeres
Las estudiantes interpretaron esos códigos masculinos, adaptándose a ellos con algunas concesiones a lo que se esperaba de ellas: mucha falda, midi en los cincuenta y alguna minifalda en los campus a partir de los sesenta; camisas, cárdigans, chaquetas con insignias bordadas, sudaderas y hasta un punto rockabilly muy relajado. La Wikipedia sitúa la consolidación del preppy femenino en los sesenta, popularizado por las alumnas de las Seven Sisters, los colleges femeninos hermanos de la Ivy League, y por diseñadoras como Lilly Pulitzer.
Es también la década en la que la juventud se convierte en un valor social a perseguir sin descanso. Y ahí hay una pista de por qué seguimos queriendo parecer colegialas: en una sociedad que asocia juventud y éxito, el look universitario promete las dos cosas.
Los ochenta: el preppy sale del campus
En los ochenta, el preppy abandona la universidad y se instala en el ocio: piensa en un verano en los Hamptons. Es la cara informal de los yuppies, que en la oficina expresaban el éxito con el traje y en su tiempo libre con el preppy. En 1980, Lisa Birnbach publicó The Official Preppy Handbook, una sátira que, según la Wikipedia, acabó alimentando el resurgir del estilo. Ralph Lauren, fundada en 1967, supo adaptarse muy bien a lo que pedía ese momento, y en 1985 nació Tommy Hilfiger. Busca cualquier campaña de las dos y tendrás el preppy delante.
¿Por qué el preppy vuelve una y otra vez?
El preppy, como el grunge, es uno de esos estilos que una vez calaron nunca se han ido del todo: solo cambia su peso según el contexto. Vuelve a subir por tres motivos:
- El ciclo de las tendencias. Después de una etapa más flashy y excesiva, oponerse a lo anterior da sensación de novedad. Lo explicamos en por qué vuelven las modas.
- La seguridad. En tiempos inciertos, buscamos estilos conocidos y bien vistos socialmente.
- La imitación de las clases altas. Las redes nos invitan a copiar los modos y costumbres de quienes tienen dinero y poder, y en esa ola viajan juntos el preppy, el estilo old money y el lujo silencioso. La ficción lo refuerza con personajes como Charlotte York o Blair Waldorf, series que funcionan como refugio en tiempos inciertos.
Hay además una lectura que en el club nos interesa especialmente: el preppy, junto con la moda canónicamente femenina, puede ayudar a resignificar cómo se ve el poder. La alegría, incluso el aire inocente, de lazos, lunares y flores no tiene por qué leerse como debilidad.
Podemos ser poderosas e imponentes y llevar lunares, lazos, flores o lo que nos apetezca, o al menos así debería ser.
— María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
¿Cómo llevar el estilo preppy hoy?
La clave es modular el mensaje, como hace Blair Waldorf cuando visita Yale: cambia lazos y volantes por un look más sobrio, con otras texturas y siluetas más depuradas, sin perder el color ni el preppy. En las pasarelas de los últimos años lo verás mezclado sin complejos: lunares con flores, polos de rugby con lazadas, chaquetas de todo tipo y camisas, en estilismos que van de lo más pulido a lo más relajado y deconstruido.
En la primavera-verano 2026, además, el preppy se cruza con el athleisure: shorts de todo tipo, del bermuda sastre al microshort deportivo, polos, chaquetas deportivas y camisetas de rugby, a veces con bloques de color. Tiene sentido: llevamos años de interés por el bienestar físico y, a la vez, un giro hacia lo clásico. Ese cruce del deporte con el estatus es el que exploramos en tenniscore y blokecore.
| Prenda | Versión Ivy clásica | Cómo se lleva ahora |
|---|---|---|
| Americana | Azul marino o de tweed, a veces con coderas | Sobre sudadera, con vaquero o con falda corta |
| Polo o camiseta de rugby | Ropa de deporte del campus | Con falda midi, pantalón sastre o shorts |
| Jersey de punto | Trenzado, de rombos o con el nombre de la universidad | Sobre los hombros o encima de una camisa |
| Bermudas y shorts | Bermudas relajadas | Del bermuda sastre al short deportivo |
| Camisa oxford | Con botones en el cuello | Abierta sobre camiseta o bajo un jersey |
| Falda | Midi y plisada | Midi o mini, con polo o jersey |
| Accesorios | Gorra de béisbol, mocasines | Lazos y mocasines |
Cuánto de clásico tenga el resultado depende de si metes sastrería en la ecuación. Pero incluso sin ella, el preppy da ese aire de comodidad y sofisticación a la vez que explica por qué nunca termina de irse.
La historia completa del preppy y su relación con la moda femenina se trabaja en una de las clases del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en cada estética. Y si quieres ver cómo encaja con el resto, está en nuestra guía de estéticas y estilos de moda.
El preppy, casi como la energía, ni se crea ni se destruye: solo se transforma. Lo interesante es decidir qué mensaje quieres que transmita cuando lo llevas tú.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa preppy en español?
Viene de preparatory, por los colegios privados que preparaban para entrar en las universidades de la Ivy League. En España lo más parecido es «pijo»: el estilo de ropa asociado a la élite universitaria y al dinero de siempre.
¿Cómo vestir preppy siendo mujer?
Parte de dos o tres prendas clave, como una americana, un polo de rugby y un jersey de punto, y combínalas con falda midi, vaqueros rectos o shorts. La sastrería decide cuánto de clásico tiene el look; un lazo o un color, cuánto de juego.
¿Qué es el estilo preppy moderno?
Es el preppy mezclado con otras influencias: el athleisure, con shorts, polos y chaquetas deportivas; lo romántico, con lunares, flores y lazos; o un aire deconstruido, con prendas superpuestas y menos pulidas. Mantiene los códigos universitarios, pero sin el rigor del uniforme.
¿Qué diferencia hay entre preppy y old money?
El preppy nace del deporte y la vida universitaria y admite color, logos de universidad y un punto juvenil. El old money es más sobrio y adulto, con neutros, sastrería y ningún logo; comparte raíces con el preppy, pero lo lleva hacia el lujo discreto.
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