
Tendencias en joyas otoño-invierno 2025-2026: qué se llevó
Colgantes largos en capas, el choker convertido en gargantilla rígida, brazaletes metálicos sobre la manga, aros, joyas retro y broches. Y lo que dejó la temporada anterior: formas orgánicas, fauna, texturas y joyas de tela.
Redacción DModa · Revisado el 28 de septiembre de 2026
Forma parte de la guía de tendencias de temporada: Tendencias otoño-invierno 2026-2027 y cómo llevarlas
Analizar la joyería de pasarela siempre cuesta un poco más. Un abrigo o unas botas por encima de la rodilla se ven solos, pero las joyas se pierden fácilmente en la puesta en escena. Y, sin embargo, lo que empieza como un detalle discreto en un desfile suele terminar en las tiendas de moda rápida, en las pequeñas firmas independientes de bisutería y, al final, en tu joyero.
Las tendencias en joyas del otoño-invierno 2025-2026 oscilaron entre la nostalgia de décadas pasadas y una joyería más rígida y presente sobre el cuerpo. Muchas venían de la temporada anterior, el otoño-invierno 2024-2025, que ya había apostado por lo XL y lo maximalista en collares y pendientes. Repasamos las dos para que veas el recorrido de cada pieza y qué merece la pena guardar.
Colgantes largos y juego de capas
Para sorpresa de nadie, los colgantes largos siguieron reinando. Habían tenido muchísimo éxito la temporada anterior y, cuando algo funciona, las marcas lo exprimen al máximo.
Las coordenadas: cadenas o hilos más o menos finos, una longitud que siempre llega al pecho y charms medianos o grandes. En pasarela casi nunca se llevaron solos, sino con al menos otro collar más corto, para crear un juego de líneas y longitudes. Es una idea fácil de copiar con lo que ya tienes: combinar tus propios collares da nueva vida a piezas que tenías olvidadas.
Su antecedente directo fue el collar tipo péndulo del otoño-invierno 2024-2025: una cadena larga y normalmente fina de la que cuelga una piedra o un adorno final llamativo. Podía tener un punto boho relajado o, en versiones más depuradas, acercarse al minimalismo lady-like. Llegaba como respuesta a la etapa anterior, cuando los confinamientos y las videollamadas pusieron de moda los collares gruesos de eslabones, pensados para enmarcar la cara en primer plano, que también siguieron vigentes.
El choker vuelve, ahora rígido
El otro gran regreso fue el de los chokers y las gargantillas rígidas. Tiene sentido: estamos en pleno revival de parte de las tendencias de la década de 2010, y la última vez que tuvimos chokers entre manos fue hacia 2016, cuando las tiendas de moda rápida se llenaron de modelos de tela de inspiración noventera.
La versión de 2025 se sofisticó. Aunque todavía se vieron algunos de tela, la mayoría se pasó al metal y a formas más ornamentadas. La gargantilla rígida sería su evolución natural: no queda tan alta como el choker, sino un poco más abajo, cerca de las clavículas, y enmarca el rostro como no lo hace ningún colgante largo. Hubo modelos ergonómicos que se mueven con el cuerpo y otros puramente rígidos que, aunque no son nuevos, siguen teniendo mucho potencial viral. Y si dudas entre la dorada y la plateada, ya no hace falta elegir: mezclar oro y plata es hoy una opción más.
Brazaletes: el nuevo puño de la camisa
Los brazaletes tuvieron muchísimo éxito durante todo 2025, así que la temporada fría también los trajo. El cambio estuvo en el material: frente a la madera o los plásticos del verano, el invierno pidió acabados metálicos.
Pueden parecer una pieza más de verano, pero quedan muy bien sobre la manga larga. Según el tipo de brazalete, te ayuda a crear volumen en la manga de un jersey de punto o de una camisa básica y a romper su monotonía. Es convertir la joya en parte de la estructura de la prenda.
Pendientes: grandes, y los aros como apuesta segura
Los pendientes siguieron siendo grandes y llamativos. Según Tagwalk, la etiqueta de pendientes llamativos estuvo muy presente en las pasarelas: el perfil bajo en joyería quedó, por el momento, fuera de juego. Venía de lejos, porque en el otoño-invierno 2024-2025 la etiqueta de pendientes XL ya había ganado terreno respecto al otoño anterior, con piezas monumentales como los pendientes tipo móvil que recuerdan a las esculturas de Calder o los pendientes botón de los 80 y parte de los 90.
Entre tanta variedad, la silueta que menos se había repetido fueron los aros. Tienen el equilibrio perfecto: son lo bastante conocidos como para no espantar y lo bastante nuevos como para generar deseo. Y son muy fáciles de adaptar, porque cambiando material y tamaño la sensación es totalmente distinta.
Joyas retro, perlas y broches
La última tendencia es una categoría amplia: las joyas de inspiración retro. No importa si la referencia exacta son los 80 o algo victoriano; ni siquiera hace falta saber situarla. Lo que cuenta es ese regusto a antiguo, a pieza con historia, aunque sea nueva.
Responde a la búsqueda de nuevos símbolos de estatus. Buscar piezas que parezcan únicas o heredadas, que nos separen del grupo aunque solo sea en apariencia, indica que tenemos tiempo y dinero para dedicarnos a esa búsqueda. Dentro de esta categoría entran las perlas, que quizá no tuvieron una presencia masiva en pasarela pero siguieron siendo un filón comercial para marcas pequeñas y medianas: alguna firma de bisutería que no se dedica en exclusiva a ellas les dedicó su primer lanzamiento de otoño.
Y entran los broches, que vivieron un auge por el boom de la segunda mano y lo vintage y porque son grandes aliados para recrear trucos de estilismo virales: según cómo coloques una camisa y dónde pongas el broche, una prenda que conoces de sobra se convierte en un look totalmente distinto.
Lo que dejó el otoño-invierno 2024-2025 y sigue funcionando
La temporada anterior había dejado en segundo plano anillos y pulseras y se había centrado en collares y pendientes. Además del XL y del collar péndulo, trajo cuatro ideas que siguen siendo una buena forma de actualizar el joyero:
- Líneas curvas y formas orgánicas. Siluetas con movimiento, casi líquidas, que pueden llegar a ser flores propiamente dichas. Beben del espíritu boho chic y son una forma de acercarte a él sin comprometerte con una blusa de volantes que no sabrías cómo sacar.
- Animales. Un clásico de la joyería en casi todas las épocas. Aquella temporada, caracolas, pájaros, serpientes y conchas, aunque fuera invierno.
- Texturas. El efecto peluche saltó de los abrigos a los zapatos y también a algunas joyas, junto a los pendientes con lentejuelas o abalorios que se alejan del metal clásico. Una anécdota para looks extremos o de fiesta.
- Joyas de tela e integradas en la ropa. Collares y pendientes hechos con la misma tela que el estilismo, en la línea de la personalización que trajeron los charms, y joyas que forman parte de la prenda. Si no quieres coser nada por miedo a estropearla, el broche vuelve a ser la puerta de entrada.
Las tendencias de joyas nunca son muchas, pero son concretas y potentes: contextualizan tu look en el momento y te dejan divertirte con tu estilo sin cambiar el armario. Si quieres ver de dónde venían los brazaletes y los charms, repasa las tendencias en joyas primavera-verano 2025. Y si buscas la temporada actual, las joyas del otoño-invierno 2026-2027 siguen en el maximalismo: pendientes dramáticos, collares largos tipo péndulo y anillos grandes, como repasamos junto a los bolsos tendencia de este invierno.
Este repaso sale de dos clases del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en tendencias, estilo y armario.
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