
Tendencias primavera-verano 2025 y cómo llevarlas a diario
La primavera-verano 2025 se partió en dos: escapismo romántico (lencería, boho, flecos, volumen, lo micro) y pragmatismo (sastrería, rayas, asimetrías). Qué se llevó, por qué y fórmulas para llevarlo con lo que ya tienes.
Redacción DModa · Revisado el 28 de septiembre de 2026
Forma parte de la guía de tendencias de temporada: Tendencias otoño-invierno 2026-2027 y cómo llevarlas
Una cosa es ver una falda de encaje transparente bajo los focos de un desfile y otra muy distinta es ponértela un martes por la mañana sin sentir que vas disfrazada. El reto real del estilismo no es comprar la tendencia, sino adaptarla a tu realidad. Y la primavera-verano 2025 fue una temporada especialmente buena para practicarlo, porque la pasarela habló con dos voces muy distintas: una escapista, llena de fantasía, nostalgia y romanticismo, y otra práctica, pensada para moverse por el día a día con control.
Aquí tienes las dos: qué se llevó, por qué se llevó y cómo llevarlo con prendas que probablemente ya están en tu armario.
El contexto: jugar a lo seguro y huir de la realidad
Aquellas semanas de la moda dejaron cierta sensación de desconcierto, y no fue una impresión aislada: se repetía en la prensa especializada. Por primera vez en mucho tiempo, el crecimiento de la industria del lujo se había desacelerado, y las marcas no parecían tener claro qué estrategia creativa iba a sostener las ventas. En Business of Fashion se describió como una temporada de «jugar a lo seguro». A la vez había un baile de sillas en las direcciones creativas, con Sarah Burton llegando a Givenchy y Michael Rider a Celine. Cuando el lujo repliega hacia lo conocido, las propuestas resultan, paradójicamente, más fáciles de llevar.
Al mismo tiempo, la moda parecía dar carpetazo al lujo silencioso, la llamada estética de la recesión. Frente a la incertidumbre, unos se refugian en lo práctico y otros en la fantasía; ya pasó tras la Gran Depresión, cuando los looks de noche se volvieron ostentosos mientras el día seguía siendo práctico. El informe de tendencias de Zalando para 2025 hablaba de una generación Z que busca evasión en épocas pasadas, de lo victoriano al romanticismo, con el interés por el Regencycore creciendo con fuerza tras el éxito de Los Bridgerton.
Las tendencias escapistas
Estilo lencero o boudoir
La estética de tocador fue una de las grandes protagonistas. El encaje, según Tagwalk, se coló en muchísimos looks, y las transparencias todavía en más. Zalando registró además mucho más interés por la lencería de encaje que el año anterior. Detrás hay una lectura sobre cómo entendemos hoy la intimidad y dónde ponemos el límite entre lo privado y lo público: mostrar y ocultar a voluntad, apropiarnos de cómo exponemos el cuerpo.
Cómo llevarlo. Si coges algo codificado como hiperfemenino, el encaje, el plumeti, la transparencia, y lo llevas tal cual, corres el riesgo de caer en lo obvio. La clave es el contraste de estéticas, que funciona siempre. Una falda de encaje burdeos con una blazer oversize o una camisa masculina amplia genera una tensión que rompe la delicadeza del encaje y aporta seguridad. Para cohesionar, repite un color en los detalles: unos zapatos rojos con un brazalete en el mismo tono. La versión más sencilla es la de siempre: un vestido lencero satinado con un cárdigan básico y unas perlas.
Boho y moto-boho
El boho volvió para quedarse al menos un par de temporadas, y el responsable principal fue el debut de Chemena Kamali en Chloé, uno de los más sonados de los últimos años porque recuperó una estética que no estaba ni en pasarela ni en tienda. En su segunda colección, la de la primavera-verano 2025, llegó un boho más romántico, ligero y fluido.
Lo interesante fue la mezcla. Al boho se le sumó el cuero para dar lugar al moto-boho: faldas de encaje con vuelo o flecos con chaquetas de cuero estructuradas, lo soñador con carácter.
Cómo llevarlo. No hace falta vestirse de flecos de pies a cabeza, ni siquiera que el boho sea tu estilo. Basta con una pieza con alma artesanal sobre un lienzo urbano: un top de ganchillo con transparencias con tus vaqueros de confianza y unos zuecos. O un look de base sencilla, vaqueros, un top marrón chocolate y una camisa celeste clásica, al que los zuecos de suela de madera y tachuelas le dan la pátina de 2025. El boho relajado pero urbano de Isabel Marant es buena referencia.
Romanticismo, volumen y flecos
El romanticismo, una de las etiquetas que según Tagwalk más se repitieron en la temporada, se plasmó en flores, volantes, lazos y dulzura, con un punto de oscuridad. Vino acompañado de volumen: faldas que se abultan a la altura de las caderas y, por contraste, cinturas estrechas, blazers entalladas y el regreso del peplum de la mano de la revisión de los 2000.
Los flecos, muy presentes en las pasarelas, demostraron que pueden ser mucho más que el cliché cowboy: la mayoría fueron finos, casi como los de un mantón, en faldas abiertas que se llevan solas o sobre pantalón, en tops con brillo o envolviendo el cuerpo. Son movimiento puro, uno de los rasgos que definen la moda actual.
El regreso de lo corto
Aunque el largo midi siguió presente, los largos cortos recuperaron protagonismo: minivestidos, minifaldas, micro shorts y hasta hotpants. Tiene algo de funcional con calor, pero sobre todo algo lúdico y hedonista. Si en tu ciudad refresca, siempre puedes añadir capas y medias.
Las tendencias prácticas
Sastrería masculina y oversize
En el otro lado del ring estuvo la tendencia práctica por excelencia. Las etiquetas de sastrería y oversize volvieron a subir, según Tagwalk. Zalando registró un fuerte aumento de las búsquedas de blazers cruzadas y de trajes clásicos, que describía como un símbolo de reconexión y de control en medio del caos. Las líneas amplias ocupan más espacio, y eso se lee como poder, pero también como protección. Eso sí, práctico no significa aburrido: muchos volúmenes hablaban más de diversión que de contención.
Cómo llevarlo. Una fórmula que funciona con precisión casi matemática: una falda de traje larga, que aporta la sobriedad del pantalón pero con movimiento, con una bomber efecto cuero marrón chocolate y una camisa oversize en amarillo pastel (la sección de hombre de las tiendas de segunda mano es una mina). Unos zapatos rojos rematan con un contraste femenino. Con más calor, el chaleco sastre es el top definitivo de verano: pulido y cómodo. Para que no resulte serio, súmale brazaletes XL, vistosos y teatrales, o unos zapatos en amarillo mantequilla.
Rayas en clave maximalista
Las rayas se vieron en su versión clásica y en otra más pictórica y multicolor. La propuesta más interesante es desdramatizarlas. El clasicismo se ha vendido durante años como la cima de la elegancia, y jugar a romper ese aura con la exageración resulta mucho más divertido: rescata esa camiseta o ese jersey de rayas olvidado y llévalo con collares de perlas grandes y rotundos. Si quieres enseñar más de la falda, súbelo y juega con la proporción.
Asimetrías con capas
Las asimetrías fueron de lo más visto en pasarela, en faldas, tops y vestidos, y son la forma más sencilla de dar un toque de actualidad a una pieza plana. Los vestidos asimétricos y ajustados son un salvavidas, pero a menudo chocan con ese pudor de ir muy de verano cuando el resto del mundo todavía no lo va. La solución es el layering: una camisa blanca masculina encima rebaja la carga del vestido, te protege de los cambios de temperatura y le da un aire relajado.
Los colores: amarillo mantequilla, lila y marrón
Los pastel, y sobre todo el amarillo mantequilla, fueron tendencia absoluta. El error común es neutralizarlos con beige o blanco. Para un impacto real, prueba el color block readaptado: el lila y el amarillo suave funcionan porque tienen la misma intensidad (son complementarios, como explicamos en con qué combina el morado), gritan primavera sin estridencia y, cuanto más suaves, más discreto será el efecto bloque. El amarillo pastel también queda muy bien con gris, un neutro calmado que lo eleva, y con rojo y burdeos, colores que quizá ya tenías del invierno.
El marrón, sobre todo el chocolate, se mantuvo: cuando una tendencia cala en el gran público, la industria la estira al máximo, así que no fue flor de un día. Y volvió el plateado, que dejó de ser exclusivo de la Navidad para brillar en primavera.
La teoría aplicada
No se trata de copiar los looks tal cual, sino de entender la arquitectura que hay detrás: el contraste de estéticas, la mezcla de texturas (encaje con algodón), los opuestos (masculino con femenino) y la cohesión cromática. La primavera-verano 2025 no obligaba a elegir entre fantasía y sastrería: se podían mezclar en el mismo look. Si quieres ver qué ha sobrevivido y qué ha cambiado, aquí tienes las tendencias otoño-invierno 2026-2027 y cómo llevarlas. Y si quieres adelantarte, las tendencias primavera-verano 2027 recogen lo que ya han enseñado Nueva York, Londres y Milán.
Este repaso sale de varias clases del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en tendencias, estilo y armario.
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