
Cómo mezclar estilos y texturas en un mismo look
Mezclar estilos no va de atreverse, va de dosis: un 80 % que marca la línea y un 20 % que la contradice. Y con las texturas pasa lo mismo que con el color.
Redacción DModa, a partir de una clase del Club DModa
Para mezclar estilos en un look sin que parezca un error, piensa en dosis: que el 80 % vaya en una dirección y el 20 % la contradiga, o que dos de sus tres zonas (arriba, abajo, complemento) compartan línea y la tercera se escape. Con las texturas funciona como con el color: a más contraste de peso y acabado, más fuerza.
¿Por qué funciona mezclar estilos?
Mezclar estilos funciona porque crea tensión, y la tensión es lo que hace que un look se mire dos veces. Un conjunto que va entero en una sola dirección, todo sastre o todo romántico o todo deportivo, es coherente, pero también previsible: se lee de un vistazo y se olvida igual de rápido. Cuando entra una pieza que en teoría no debería estar ahí, aparece un contrapunto. El ojo nota que algo no encaja del todo, y en ese pequeño desajuste está el interés.
La frontera entre contrapunto y ruido, eso sí, es fina. Por eso María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa, lo plantea como una cuestión de equilibrio y, para no ir a ciegas, lo traduce a porcentajes o a zonas del look. No son leyes (en moda casi nada lo es), son andamios: te dicen cuánto puedes alejarte antes de que el conjunto se quede sin centro.
Hay también un porqué comercial. A la industria le conviene vender estéticas cerradas, con nombre propio, tablero de inspiración y lista de compra, porque un uniforme completo es mucho más fácil de empaquetar que una mezcla. Las estéticas que recorremos en nuestra guía de estilos de moda sirven como vocabulario; el problema empieza cuando se compran como uniforme. Saber mezclar es, en la práctica, saber usar lo que ya tienes sin adquirir el disfraz completo de cada tendencia.
La regla 80/20: cuánto puedes alejarte
La regla 80/20 consiste en que el 80 % del look vaya por una vía y el 20 % por otra. Ese 20 % es el contrapunto, y puede ser de color, con un conjunto en un tono y una nota de otro distinto, o de estilo, que es donde se pone interesante.
El ejemplo que pone María José: un look de base masculina, con camisa blanca y pantalón de traje de pierna ancha, tiro alto y pinzas. Todo empuja hacia lo sastre, lo sobrio, lo prestado del armario de él. Entonces entra una bailarina o un zapato de tacón, y el conjunto cambia de conversación. No deja de ser sastre, pero ya no es solo sastre.
Lo que hace que funcione es la proporción. Si a esa bailarina le sumas una blusa de lazada y un bolso joya, ya no hay 80/20: hay dos looks peleándose por el mismo cuerpo. El contrapunto tiene que ser minoría para que se lea como decisión.
La regla de los tercios: arriba, abajo y un complemento
La otra forma de medirlo es por zonas. Divide el look en tres, la parte de arriba, la de abajo y un complemento, y haz que dos vayan por la misma línea y la tercera se aleje un poco. Ojo, no es lo mismo que la regla de los dos tercios que se usa para jugar con las proporciones de la silueta: aquella reparte alturas y esta reparte estilos.
Funciona muy bien con formal e informal. Un vestido de encaje con un cárdigan y unas zapatillas deportivas: el cárdigan y las zapatillas son las dos partes casual, y el vestido de encaje añade el contrapunto sofisticado. Fíjate en que aquí la pieza que se aleja es la que más superficie ocupa. La regla cuenta zonas, no metros de tela.
Si te suena, es pariente cercana de la teoría del zapato equivocado que acuñó la estilista Allison Bornstein: rematar el look con un calzado que no es la primera opción obvia. El reparto por zonas es la versión amplia de esa idea, aplicada a cualquier parte del look y no solo a los pies, y María José reconoce que es un truco que ha usado mucho y que sigue usando hoy.
Las combinaciones de estilos que casi nunca fallan
Las parejas más seguras son formal con informal y masculino con femenino. Son las favoritas de María José, y no por originales:
Las combinaciones de estilo que a mí más me suelen gustar son la de formal-informal y masculino-femenino. Me parecen bastante básicas, pero realmente son básicas porque funcionan.
— María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
Hay muchas más. Romántico con retro, minimalista con escultural, opulento con femenino. La tabla resume cómo se reparte cada una; los ejemplos de las tres últimas son ideas de partida, no fórmulas cerradas.
| Pareja de estilos | Cómo se reparte | Un ejemplo |
|---|---|---|
| Masculino + femenino | Base sastre, nota femenina en un complemento | Camisa blanca y pantalón de pinzas de pierna ancha con bailarinas o tacón |
| Formal + informal | Dos zonas casual, una sofisticada | Cárdigan y zapatillas deportivas con un vestido de encaje |
| Romántico + retro | Una pieza delicada sobre un corte de otra época | Blusa con volantes y pantalón de tiro alto de aire setentero |
| Minimalista + escultural | Líneas limpias y una sola forma rotunda | Vestido liso de corte recto con una joya o un bolso de volumen marcado |
| Opulento + femenino | Materiales ricos con detalles suaves | Terciopelo con un lazo o una falda con vuelo |
¿Y si la pieza que quieres meter no encaja con tu estilo? Aquí entra el método de las tres palabras de Allison Bornstein, que ella desarrolla en su libro Wear It Well y que explicamos en cómo definir tu estilo personal. En el club lo leemos así: si el resto del look respeta tus tres palabras, una pieza que se sale de ellas no descoloca el conjunto, lo enriquece. María José, por ejemplo, nunca definiría su estilo como romántico, y aun así tiene piezas románticas que le funcionan porque las acompaña de prendas minimalistas, sobrias, masculinas y sastre. La pieza intrusa es precisamente el 20 %.
¿Cómo combinar texturas en la ropa?
Para combinar texturas no hay reglas como tales, pero sí puedes aplicar a los materiales la lógica de la teoría del color. En el club las buscamos y no las encontramos; lo que sí vimos es que las combinaciones de materiales generan la misma atracción visual, ese imán, que ciertas combinaciones de colores. Y si el color se ordena por contraste, la textura también.
Traducido: si quieres algo suave y armónico, haz un monocromático en modo textura, un único material en todo el look. Estás eliminando el contraste. Si quieres algo potente, el equivalente a los colores complementarios, elige texturas muy distintas entre sí, tanto en peso como en acabado.
Esos dos ejes son los que conviene mirar. El peso va de lo ligero y fluido a lo grueso y denso; el acabado, de lo brillante a lo mate. Cuanto más lejos estén dos tejidos en los dos ejes a la vez, más fuerte será el contraste.
| Nivel de contraste | Equivalente en color | Cómo se construye | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Ninguno | Monocromático | Un único material en todo el look | Punto de arriba abajo |
| Medio | Análogos | Cambia solo el peso o solo el acabado | Punto fino con punto grueso |
| Alto | Complementarios | Peso y acabado opuestos | Satén brillante y fluido con punto grueso |
Los dos ejemplos favoritos de María José son de contraste alto. Para los meses fríos, un tejido satinado, brillante, ligero y fluido con un punto bastante grueso. Para el verano, un satén de acabado casi acuoso junto a un lino mucho más mate y, al menos a la vista, más rústico. En los dos casos el truco es el mismo: un material que refleja la luz frente a otro que la apaga. Si quieres entender qué comunica cada tejido por separado, lo contamos en la psicología de los tejidos, y la base de color de la que sale esta analogía está en cómo combinar colores según la teoría del color.
Este tema sale de las sesiones de preguntas del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en el estilismo con las socias, duda a duda.
La mezcla necesita un centro
Todo lo anterior tiene una condición previa: para desviarte de una línea, primero tiene que haber línea. Un 20 % solo se lee como contrapunto si el 80 % es reconocible, y un satén solo brilla contra un punto si el punto está ahí para hacerle de fondo. Por eso mezclar bien se parece menos a atreverse y más a conocerse: la pieza que rompe solo funciona cuando sabes qué está rompiendo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo combinar texturas en la ropa?
Trata las texturas como colores. Para un look armónico, usa un único material de arriba abajo; para uno con más fuerza, junta tejidos opuestos en peso y acabado, como un satén brillante y fluido con un punto grueso o con un lino mate.
¿Cómo combinar estilos de ropa?
Reparte el look en dosis. Deja que el 80 % vaya en una dirección y el 20 % en otra, o que dos de las tres zonas (arriba, abajo y un complemento) compartan estilo y la tercera se aleje. Las parejas más seguras son formal con informal y masculino con femenino.
¿Qué es la regla 80/20 en moda?
Es una pauta de estilismo según la cual el 80 % de un look sigue una línea y el 20 % introduce un contraste, de color o de estilo. Ese 20 % crea tensión e interés sin que el conjunto pierda coherencia: una camisa blanca y un pantalón de traje con bailarinas es un buen ejemplo.
¿Qué es la textura en la ropa?
Es la cualidad de la superficie de un tejido: cómo se ve y cómo se siente al tacto. Se aprecia sobre todo en su peso, de ligero a grueso, y en su acabado, de brillante a mate, y es lo que hace que dos prendas del mismo color se vean distintas.
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