
Armario cápsula elegante de mujer: 17 piezas y 250 looks
Seis partes de arriba, cuatro de abajo, un vestido, cuatro prendas exteriores y dos pares de zapatos: la cápsula de elegancia relajada de María José Pérez, prenda a prenda, con el porqué de cada una y la cuenta de sus 250 looks.
Redacción DModa
Forma parte de la guía de armario: Armario cápsula: qué es, cuántas prendas y cómo hacerlo
Un armario cápsula elegante de mujer cabe en 17 piezas: seis partes de arriba, cuatro de abajo, un vestido, cuatro prendas exteriores y dos pares de zapatos, más un bolso y una joya que van con todo. Es la cápsula de elegancia relajada que propone María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa, y da 250 looks.
Es una de las cuatro cápsulas que preparó para el otoño-invierno 2026-2027, una por estilo (masculino, elegancia relajada, sensualidad renovada y teatral), que resumimos en el armario cápsula por estilos. Aquí va la elegante pieza a pieza, con el porqué de cada elección. Es su selección con prendas que había en tienda este otoño: inspiración, no lista de la compra.
¿Qué es la elegancia relajada?
La elegancia relajada es ir pulida y vestida con un aparente poco esfuerzo. La base es clásica (camisa, jersey de punto, pantalón de traje, falda lápiz, trench), pero cada prenda lleva un pequeño giro de diseño que la saca de lo previsible, y la silueta nunca aprieta: cortes algo holgados, tejidos fluidos y líneas largas que tienden a lo vertical. Así resume María José la lógica con la que eligió las prendas:
«Mantener una base muy clara, un mensaje principal, pero incluir pequeñas variaciones que te permitan no aburrirte con tu armario, que te permitan jugar y explorar intensidades dentro de un mismo estilo.» — María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
Tiene, además, «un punto ligeramente divertido», y aunque esta temporada sea tendencia, María José la ve casi atemporal: un estilo al que se vuelve sin mirar mucho el año. La versión actual, como contamos en las tendencias de otoño-invierno 2026-2027, mezcla el espíritu casual del streetwear con prendas formales, y eso le quita la rigidez a la elegancia de siempre.
Elegancia relajada, old money y lujo silencioso: en qué se diferencian
Se parecen por fuera, pero no son lo mismo. El estilo old money imita la forma de vestir de las familias con dinero heredado: neutros, sastrería, punto y ni un logo. El lujo silencioso es un código de clase que funciona por omisión, con una calidad y un precio que solo reconoce quien está dentro. Los dos buscan parecer de un sitio.
La elegancia relajada no imita a nadie ni depende de la etiqueta. Admite color (en esta cápsula hay morado, rojo, lila y un trench marrón con celeste) y pone el acento en el detalle: un cruce en el pantalón, un cuello que se sube, una lazada. Con las dos comparte la idea del esfuerzo que no se nota, y con el lujo silencioso, un referente: la Céline de Phoebe Philo, que la dirigió de 2008 a 2018 y a la que María José vuelve al elegir el vestido. Y hay un porqué comercial: cuando una camisa de cadena y otra de lujo apenas se distinguen en una foto, el giro de diseño es lo que justifica una prenda frente a otra.
Las 17 piezas y la cuenta de los 250 looks

La cápsula de la elegancia relajada, del tablero de María José Pérez para el Club DModa.
Tiene seis partes de arriba, una menos que la cápsula del estilo masculino, para hacer sitio a un vestido. La cuenta sigue la fórmula de María José: (partes de arriba × partes de abajo + vestidos) × pares de zapatos × (prendas exteriores + 1), porque ir sin abrigo también cuenta. El bolso y la joya van en todos los looks.
| Grupo | Piezas | Número |
|---|---|---|
| Partes de arriba | Camisa azul No Boyfriend (Laagam), camisa lila (Laagam), camisa roja con lazada (Simorra), jersey crema (Zara), jersey morado de cremallera (Mango), jersey de pico gris (Massimo Dutti) | 6 |
| Partes de abajo | Vaqueros Ribcage (Levi's), pantalón bombacho rojo (Simorra), pantalón de traje cruzado (Simorra), falda lápiz gris (Massimo Dutti) | 4 |
| Vestido | Vestido de punto (Massimo Dutti) | 1 |
| Prendas exteriores | Blazer de cuello alto (Zara), chaqueta de aviador (Zara), abrigo de espiga (Parfois), trench marrón y celeste (Laagam) | 4 |
| Zapatos | Kitten heels (Zara), botas de montar (Massimo Dutti) | 2 |
| Complementos | Bolso de tamaño medio (Parfois), collar largo con perla (Sita Nevado) | En todos |
| Paso | Operación | Resultado |
|---|---|---|
| Partes de arriba con partes de abajo | 6 × 4 | 24 |
| Más el vestido | 24 + 1 | 25 |
| Con cada par de zapatos | 25 × 2 | 50 |
| Con cada prenda exterior o sin ella | 50 × 5 | 250 |
Son 15 prendas de ropa y dos pares de zapatos, y la cuenta se queda corta a propósito: con las superposiciones de jerseys sobre camisas, dice María José, saldrían más de 250. Un look distinto al día da para más de ocho meses. Para hacer la misma cuenta con tu ropa está el planificador de armario cápsula.
Camisas y jerseys: una base clara con un toque
Tres camisas y ninguna clásica
La primera regla de la cápsula está en las camisas: «no te he incluido ninguna realmente clásica», dice María José, «todas tienen un toque». La azul es la No Boyfriend de Laagam, la camisa con la que empezó la marca, lanzada en 2017 como relectura de la camisa boyfriend. Funcionaría igual de bien en blanco; la eligió en azul por el toque de color. La lila, también de Laagam, es algo más corta y lleva un detalle en los botones: un giro sutil pero muy efectivo, y para ella ahí está gran parte de la magia de la elegancia relajada.
La tercera es una blusa roja de Simorra con lazada. El rojo no es un color especialmente relajado, pero las líneas fluidas y el lazo lo templan. María José la tiene en su armario y destaca su textura, la misma del pantalón bombacho a juego.
Tres jerseys: crema, gris y un morado que rompe la norma
El punto hace de base. Un jersey crema de Zara, muy básico y ligeramente transparente, y otro de pico en gris marengo de Massimo Dutti: dos clásicos que van con todas las partes de abajo y que se prestan a ponerse sobre las camisas. El tercero lo llevaba puesto María José el día que grabó las cápsulas para el club: un jersey morado de canalé con cuello de cremallera, el quarter zip, de Mango. El morado es muy intenso y nada relajado, lo admite ella misma, pero el cuello de cremallera pone el punto casual, y que se quede caído hacia atrás le resulta divertido. Su pareja ideal es la falda lápiz, justo el look que llevaba.
Pantalones bombachos, Ribcage y traje cruzado
Las partes de abajo siguen la misma lógica: no son prendas relajadas por definición, pero tienen un punto relajado. El pantalón bombacho rojo de Simorra lo consigue con el volumen y la caída fluida, y forma conjunto con la blusa de la lazada. Esa idea de las dos piezas a juego es, para María José, una de las claves de la elegancia relajada de ahora:
«Esta idea de los conjuntos, de las dos piezas a juego, también va muy a favor de este concepto moderno que tenemos de la elegancia relajada. Porque vas pulida, vas vestida con un aparente poco esfuerzo.» — María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
El vaquero es un clásico: el Ribcage de Levi's de pierna ancha, de tiro alto. Cuando lo lanzó, en 2019, la marca lo presentó como el tiro más alto que había hecho nunca, de algo más de 30 centímetros. Para esta estética, mejor un corte algo holgado, que no se pegue a la pierna; qué mirar en el tejido y las costuras, en cómo reconocer unos vaqueros de calidad. Y el pantalón de traje de Simorra lleva un pequeño cruce en la cintura y en una pierna: el típico juego de diseño que buscaría alguien con este estilo.
La falda lápiz y el vestido de punto
La falda lápiz gris de Massimo Dutti es la apuesta de actualidad. María José la reivindica porque será tendencia en la primavera-verano de 2027 (en Milán, Prada sacó a sus 63 modelos con falda y ni un pantalón, según Hello! Fashion), pero recuerda que es un clásico: estas faldas podrían haber salido de cualquier colección de los noventa, y por eso merece la pena buscarlas en segunda mano. La suya, gris y una de sus favoritas, la compró allí por unos diez euros. Fórmulas y zapatos para sacarle partido, en cómo combinar una falda lápiz.
El vestido de punto, también de Massimo Dutti, es negro, de manga larga y con una superposición en crema en el bajo. La condición que pone María José es que no se ajuste en la falda: si el punto marca todo el cuerpo, «ya se me va más a la sensualidad». El de la cápsula se abre hacia el bajo, y a ella le recuerda a la Céline de Phoebe Philo.
Las prendas exteriores: el giro, en el cuello y en el color
La blazer de cuello alto y la chaqueta de aviador
La blazer de cuello alto de Zara viene de la cápsula del estilo masculino: algunas prendas saltan de una cápsula a otra porque encajan en las dos. Aquí se queda por el cuello, que puedes llevar subido y cerrado o con la solapa abierta hacia abajo. El truco sirve también con una blazer que ya tengas: súbele el cuello y ciérrala con un broche.
La chaqueta de aviador de Zara, amplia y con cuello chimenea, es para María José una de las prendas que mejor transmiten la elegancia relajada: casual y con un cuello que te colocas a tu manera. La ve perfecta con falda lápiz, y esa pareja, falda lápiz con una chaqueta de aviador muy grande, la asocia a Saint Laurent. De ahí salta a la colección tan polémica de Yves Saint Laurent inspirada en los beatniks: recuerda que fue un horror de crítica y de ventas, pero que la chaqueta está hoy en un museo. Es la colección de alta costura de otoño-invierno de 1960 que firmó para Dior. Según el Musée Yves Saint Laurent Paris, fue el primero en presentar una cazadora de cuero como pieza de alta costura, y ni la prensa ni las clientas de la casa se dejaron convencer. Su cazadora «Chicago», de cocodrilo con visón, la compró en 2014 el Metropolitan Museum de Nueva York.
Dos abrigos largos: espiga y trench
El abrigo de espiga de Parfois tiene un corte clásico con el giro en el cuello. Y el trench de Laagam, marrón con el cuello celeste, es para María José casi la definición de esta estética: un abrigo que todo el mundo conoce, que se popularizó entre los oficiales británicos en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, de ahí su nombre, según la Wikipedia. Aquí, «el toque está en los colores, en la elección de color». Y lo resume sin rodeos: «me encanta este marrón con el celeste».
Zapatos y complementos: kitten heel, bota de montar y una perla
El kitten heel de Zara, un destalonado con lazo, es un zapato que María José ya había propuesto para la elegancia relajada: tacón fino, pero de menos de cinco centímetros (Wikipedia). Su historia y sus fórmulas, en kitten heels: qué son y cómo combinarlos. El otro par es una bota de montar de Massimo Dutti, y no por casualidad: la bota alta de punta fina y tacón fino se le va a la sensualidad y a lo teatral. La hípica quizá no sea tan tendencia ahora mismo, pero es lo bastante clásica para ser atemporal y le da el aire de «llevo una bota alta pero de tranqui».
En complementos, un bolso de Parfois de tamaño medio, que recuerda a los de media luna pero con algo más de estructura, y un collar largo de Sita Nevado: una cadena con una perla. Lo largo, lo fluido y lo que tiende a lo vertical remiten a esta elegancia por cómo la hemos construido desde el siglo XX, explica María José, y la perla es debilidad suya. El collar lo cambias según tu gusto; ella lo llevaría superpuesto con otros.
Looks que salen de la cápsula elegante
Los 250 no caben aquí. Los cuatro primeros parten de combinaciones que propone María José; las prendas que los completan y el último look son sugerencia nuestra, con piezas de la misma cápsula:
- Las dos piezas a juego. Blusa roja con lazada y bombacho rojo de Simorra, con el kitten heel y el abrigo de espiga.
- Morado y gris. El jersey morado de cremallera con la falda lápiz gris, su look del día. Con las botas de montar cuando aprieta el frío.
- Aviador y falda lápiz. La chaqueta amplia de cuello chimenea sobre la falda lápiz, el guiño a Saint Laurent, con el jersey crema debajo.
- Punto sobre camisa. El jersey de pico gris sobre la camisa azul, con el cuello por fuera, y los Ribcage: una de las superposiciones que María José deja fuera de la cuenta.
- Vestido y bota. El vestido de punto con las botas de montar y la blazer de cuello alto subido.
Antes de comprar: tu armario, la segunda mano y el fondo de armario
María José insiste en dos ideas. La primera, que una cápsula no es un fondo de armario: el fondo tiene que durar el mayor tiempo posible y combinar todo entre sí, y la cápsula se pone encima para darle el toque de actualidad. La segunda, el orden para conseguir las piezas: primero, tu armario; después, la segunda mano y las plataformas de reventa; y solo entonces, algo parecido que se ajuste a tu presupuesto y al tipo de moda que te gusta consumir. El método completo, de vaciar el armario a la lista de imprescindibles, en armario cápsula: cómo hacerlo paso a paso; y si tu fondo de armario ya está hecho, la cápsula para mujer de 50 años parte justo de ahí.
Más ideas en el Club DModa, la comunidad donde María José y las socias comentan cada vídeo. Porque la elegancia relajada no está en estas 17 piezas, sino en el giro: un cuello que se sube, un cruce en el pantalón, un trench de un color que no esperabas. Y eso se puede buscar en lo que ya tienes.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la elegancia relajada en mujer?
Es un estilo que consiste en ir pulida con un aparente poco esfuerzo: prendas clásicas con un pequeño giro de diseño, cortes algo holgados y tejidos fluidos. Huye de lo muy ajustado y admite color y detalles con un punto divertido.
¿Cuántas prendas necesita un armario cápsula elegante?
La cápsula de María José Pérez tiene 17 piezas: 15 prendas de ropa (seis partes de arriba, cuatro de abajo, un vestido y cuatro prendas exteriores) y dos pares de zapatos, más un bolso y una joya. Con eso salen 250 looks sin contar las superposiciones.
¿Qué zapatos van con la elegancia relajada?
Los de tacón bajo y fino, como el kitten heel, y las botas altas de líneas sencillas, como la de montar. La bota de punta fina y tacón fino se va más hacia la sensualidad o lo teatral.
¿Qué ponerse si el dress code es elegancia relajada?
No es un código de vestimenta clásico. En nuestra lectura, lo más parecido es el smart casual: arreglado pero informal. Un conjunto de dos piezas con kitten heel o una falda lápiz con un buen jersey funcionan; si dudas, el descodificador de dress code te ayuda a leer la invitación. Para el día a día del trabajo, la cápsula de oficina va por códigos.


