
Qué ponerte para una entrevista de trabajo
Un punto más formal que la empresa, ropa que parezca hecha para ti y una chaqueta. Lo que dicen los estudios sobre ropa y primeras impresiones, y cómo traducirlo según el sector sin disfrazarte.
Redacción DModa, a partir de una clase del Club DModa
Para saber cómo vestir para una entrevista de trabajo siendo mujer, parte del código de la empresa y súbelo un punto, no tres. Elige prendas que te queden como hechas para ti, añade una capa estructurada, como una chaqueta, y quédate con un look que ya hayas probado y en el que te reconozcas.
Detrás de cada una de esas decisiones hay investigación sobre primeras impresiones, y María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa, la repasó en una clase sobre cómo transmitir profesionalidad con la silueta de la ropa. Ojo al punto de partida, que ella misma deja claro: aquí no se habla de parecer más alta ni más delgada, sino de qué mensaje lanzas y cómo lo adaptas a tu contexto.
¿Cómo vestir para una entrevista de trabajo? Empieza por el marco
Lo primero no es la ropa, sino el sitio. Qué se considera profesional, o moderno, cambia por completo según el entorno. María José lo ilustra con dos extremos: lo que resulta moderno en una oficina de banca con una media de edad de cincuenta años no tiene nada que ver con lo que lo es en una revista independiente hecha por gente de dieciocho a veinte. Son universos distintos, y lo que en uno suma, en el otro resta.
Antes de abrir el armario, mira cómo visten quienes ya trabajan allí: en su web, en sus redes, en las fotos de equipo, en la puerta si puedes pasar por delante. Ese es tu punto de partida. Tu margen de maniobra, cuánto puedes estirar un oversize o cuánto color puedes meter, depende de ese marco.
Por qué la ropa pesa tanto en los primeros minutos
Porque juzgamos rápido y generalizamos. El psicólogo Edward Thorndike bautizó en 1920 como efecto halo la tendencia a que una cualidad positiva de alguien nos haga suponer otras sin ninguna prueba. En una entrevista, eso significa que una imagen que transmite profesionalidad arrastra otras impresiones: que eres fiable, competente, incluso inteligente, porque en nuestra cultura tenemos asociado al buen profesional con la persona inteligente.
La psicóloga de la moda Shakaila Forbes-Bell lo resume en Big Dress Energy: la ropa formal sigue siendo el gran símbolo de autoridad. No porque debamos aceptarlo sin más, sino porque es el código que la mayoría de la gente sigue leyendo.
Al final estamos en el mundo en el que estamos y tenemos que jugar con las cartas que nos vienen dadas, incluso para poder ir haciendo los cambios desde dentro del sistema.
— María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa
El ajuste importa más que la etiqueta
De todo lo que puedes controlar, el ajuste es lo que más rinde. En un estudio de investigadores de la Universidad de Hertfordshire publicado en 2013 en el Journal of Fashion Marketing and Management, 274 personas vieron durante un máximo de cinco segundos fotos, sin cara, del mismo hombre con un traje hecho a medida y con uno de confección. Con el traje a medida lo valoraron mejor en seguridad, éxito, sueldo y flexibilidad; solo en fiabilidad no hubo diferencia.
La lectura que hace María José tiene su parte comercial: el traje a medida es caro, así que lo asociamos a quien gana lo suficiente para permitírselo, y el efecto halo hace el resto. Para ti, la traducción es mucho más barata: ropa que parezca hecha para ti. Un bajo a la altura correcta, unas mangas que no te tapen la mano y una chaqueta que no tire de los botones cambian más la imagen que una marca cara mal ajustada. Una costurera de barrio es la mejor inversión antes de una entrevista.
La chaqueta y el color: lo que dijo un estudio con candidatos
Hay un estudio que parece hecho para esta situación. En 1987, Scherbaum y Shepherd pidieron a estudiantes de un MBA que valoraran dibujos de candidatos a un empleo que variaban en sexo, color del traje (rojo o azul) y si llevaban chaqueta o no. Quienes vestían de azul o llevaban chaqueta fueron percibidos como más competentes y mejor vestidos para el puesto.
El matiz es interesante: el efecto fue más fuerte en los candidatos hombres que en las mujeres, y las candidatas salieron mejor valoradas en conjunto. Los autores concluyeron que para ellas todavía no existía un uniforme de negocios tan fijado como para ellos. Casi cuatro décadas después, esa falta de uniforme es a la vez una libertad y una incertidumbre. La chaqueta sigue siendo el recurso más seguro; el azul, un color que casi nunca juega en contra.
Un punto más formal, no tres
Ir demasiado formal también tiene coste: puedes parecer ajena al sitio. Un estudio clásico de psicología del asesoramiento, el de Hubble y Gelso (1978), vio que la reacción de las clientas a la ropa del terapeuta dependía de cómo vestían ellas: respondían mejor a quien iba un grado más formal que ellas. Es otro contexto, pero la lógica sirve para una entrevista: quien te entrevista se siente cómodo con alguien que se ha arreglado un poco más que él, no con alguien que parece venir de otra empresa.
Cuándo el oversize y las capas juegan a favor
Si la autoridad clásica se asocia a líneas ajustadas y sastrería, la modernidad se asocia hoy a las líneas amplias y a las capas. María José lo explica por la edad: el oversize está ligado a profesiones liberales y creativas y a gente joven, que siempre ha querido distinguirse de cómo visten sus mayores y que ha encontrado en el streetwear esa diferencia. Añade una hipótesis que conecta con el estudio de los trajes: quien aún no ha tenido tiempo de ganar un buen sueldo no se hace ropa a medida, y eso también puede estar detrás de que leamos lo amplio como joven.
Traducido a una entrevista: en un sector creativo, una chaqueta amplia, una superposición de capas o una mezcla de texturas pueden decir justo lo que quieres decir, que eres de ese mundo. En un despacho de abogados, esa misma chaqueta puede leerse como poco pulida. Es el marco del principio otra vez. Si quieres entender a fondo qué comunica cada silueta, lo desarrollamos en psicología de la moda: autoridad y confianza.
Qué ponerte según el tipo de empresa
| Tipo de entrevista | Qué suele verse allí | Un punto por encima |
|---|---|---|
| Banca, despacho, consultoría | Traje, camisa, tonos sobrios | Traje de chaqueta bien ajustado, camisa o top liso, zapato cerrado |
| Empresa tecnológica o startup | Vaquero, camiseta, sudadera | Pantalón recto o vaquero oscuro con blazer y punto fino |
| Sector creativo (moda, medios, agencia) | Estilo propio, capas, color | Tu look más tuyo con una pieza estructurada: chaqueta amplia, capas pensadas |
| Comercio y atención al público | Uniforme o ropa de la marca | Un look en la línea de la marca, cuidado en ajuste y calzado |
| Entrevista por videollamada | Lo que se vea de cintura para arriba | Chaqueta o camisa de color liso que destaque sobre tu fondo, sin estampados pequeños |
Para el día a día de oficina, una vez dentro, tienes más ideas en looks de oficina para el invierno.
La confianza también se prepara
La otra mitad de la entrevista eres tú dentro de la ropa. Hajo Adam y Adam Galinsky llamaron enclothed cognition a la influencia que tiene la ropa sobre quien la lleva, y lo explicamos en qué es la enclothed cognition. Forbes-Bell propone en su libro un ejercicio en tres pasos que María José recomienda:
- Define qué es para ti la confianza y cómo se ve: colores, líneas, prendas. Hazte un tablero de imágenes, fiándote de tu primera intuición.
- Piensa en personas que siempre te parecen seguras y anota qué prendas y accesorios suyos resuenan contigo.
- Recréalo con lo que ya tienes en el armario, sin obsesionarte con la pieza exacta.
Con ese look puesto, mírate al espejo y repasa palabras y escenas que asocies a sentirte segura. El objetivo es que el día de la entrevista la ropa no sea una incógnita, sino un aliado que ya conoces. Por eso conviene no estrenar nada.
Este tema sale de una clase del Club DModa, la comunidad de pago de DModa donde se profundiza en psicología de la moda y en cómo comunicar con la ropa. Para el marco general de cómo construir tus looks, está cómo definir tu estilo personal.
Una entrevista no se gana con la ropa. Pero la ropa decide con qué ventaja o con qué desventaja empiezas a hablar.
Preguntas frecuentes
¿Qué color de ropa usar en una entrevista de trabajo?
Los tonos sobrios, como el azul marino, el gris o el blanco, rara vez juegan en contra, y en un estudio de 1987 con candidatos ficticios el azul se percibió como más competente que el rojo. Aun así, el color depende del sector: en un entorno creativo, un color bien elegido puede decir más de ti que un neutro.
¿Se puede ir en vaqueros a una entrevista de trabajo?
Sí, si en esa empresa es lo habitual, y siempre subiendo un punto el resto del look: vaquero oscuro, recto y sin rotos, con una chaqueta o una camisa bien ajustada. En banca, despachos o consultoría, mejor pantalón de vestir o traje.
¿Cómo vestir para una entrevista de trabajo en verano?
Aplica las mismas reglas con tejidos frescos: lino, algodón o lana fría en una chaqueta ligera, un vestido camisero o un pantalón fluido con blusa. Lleva la chaqueta aunque te la quites en el trayecto; póntela al llegar.
¿Cómo vestir para una entrevista de trabajo virtual?
Cuenta lo que se ve en cámara: de cintura para arriba. Una chaqueta o una camisa de color liso que contraste con el fondo, sin rayas finas ni estampados pequeños que vibren en pantalla, y vestida entera igualmente, porque también te ayuda a meterte en el papel.
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