Cómo saber si una prenda es de calidad: 6 cosas que mirar

Cómo saber si una prenda es de calidad: 6 cosas que mirar

Etiqueta, costuras, forro, botones, acabados y caída: la comprobación que hacen las diseñadoras antes de comprar, con tabla de señales de calidad y de alarma y una guía rápida para jersey, camisa, vaqueros, sudadera y abrigo.

9 de septiembre de 2026

Redacción DModa, a partir de un vídeo del Club DModa · Revisado el 19 de octubre de 2026

Para saber si una prenda es de calidad, mira seis cosas antes que el precio: la etiqueta de composición, las costuras, el forro, los botones y cremalleras, los acabados interiores y cómo cae la tela. Una prenda de calidad tiene una fibra adecuada a su uso, costuras rectas y rematadas por dentro, cierres firmes y una tela que recupera la forma. Todo se comprueba en tienda en dos minutos, dándole la vuelta.

El precio no entra en la lista por una razón que María José Pérez resume así en la clase que dedicó al tema: «pagar más no es sinónimo, ineludible, de tener una mayor calidad». Y al revés: en la moda rápida hay piezas buenas, aunque no sean la mayoría. Su ejemplo son los abrigos con lana de Manteco, el lanero de Prato que provee al lujo y también a cadenas como Zara y H&M, según Modaes. El tique sube un poco sobre la media de la tienda; la materia prima, mucho más.

Para esa clase, María José habló con tres mujeres que viven de hacer ropa: la diseñadora Teresa Helbig, más de veinte años en el oficio; Paloma Suárez, diseñadora joven con varios reconocimientos nacionales; y Mercedes Zubizarreta, cofundadora de la firma española Zubi.

Qué mirar, señal de calidad y señal de alarma

Qué mirar Señal de calidad Señal de alarma
Etiqueta Composición clara, mezcla con propósito, forro identificado Etiqueta ilegible o sin el forro; mezcla sin razón aparente
Costuras Puntada corta y regular, márgenes rematados Hilos sueltos, costura que se abre al tirar, tela fruncida
Forro Holgado, cosido limpio, tejido resistente Tenso, se despega del bajo, se raja en la sisa
Botones Cosidos con tallo, ojales densos, botón de repuesto Bailan, cosidos a ras, ojales deshilachados
Cremalleras Corren sin engancharse, cosidas rectas Se atascan, ondulan, se comen la tela
Acabados Bajos uniformes, bolsillos con fondo y refuerzo Dobladillo mínimo, bolsillos de gasa, entretela con burbujas
Caída y tacto Cae recta, recupera la forma, no se arruga en exceso Se deforma al estirar, queda arrugada, brillo plástico
Cuidado Lavado compatible con tu vida Solo en seco en una prenda de diario

Tejido y etiqueta: qué dice la composición

La etiqueta va primero porque es lo que la ley obliga a indicar. El Reglamento (UE) 1007/2011 exige que todo producto textil declare su composición en fibras, con el porcentaje de cada una en orden decreciente de peso, que el forro principal lleve la suya y que esa información se vea antes de comprar, también online. Lo que no regula son los símbolos de cuidado ni el país de origen.

Al leerla, quítate un prejuicio: lo cien por cien natural no es siempre lo mejor. Paloma Suárez explica que en su firma buscan tejidos que se arruguen poco, que no hagan pilling (las bolitas), que se laven fácil y repelan manchas, y que para eso a menudo hace falta «algún porcentaje mínimo» de componente sintético sobre una base de sedas, lanas, algodones o denim reciclado.

Si aparece una fibra que no te suena, no te alarmes. María José recomienda seguir a Pyratex, empresa española que desarrolla fibras con residuos del plátano o de la cáscara de naranja. Ganni hizo con un tejido suyo de plátano y algodón orgánico un chándal, según Stylist, y Mara Hoffman lo usó en una cápsula de baño (Kerzner). Para descifrar fibras, lee tipos de tejidos y cómo leer la etiqueta de la ropa.

Costuras: dale la vuelta a la prenda

Lo primero en lo que se fija Teresa Helbig es la confección: las costuras, los remates, los detalles que no se aprecian a primera vista y que aparecen cuando le das la vuelta.

Mira tres cosas. Que la puntada sea corta, regular y recta, sin hilos sueltos. Que los márgenes vayan rematados (remallado limpio, ribeteados o en costura francesa, habitual en blusas finas) y no se deshilachen al rozarlos. Y que haya margen sobrante en bajos y laterales: un dobladillo generoso permite arreglar el largo; uno de medio centímetro, no.

Tira suavemente de dos piezas cosidas: si la costura se abre o la tela se frunce, ha salido rápido de la máquina. Fíjate también en el casado de rayas y cuadros: gasta más tela y tiempo, y es de lo primero que se recorta para bajar el coste.

Forros y estructura interna: lo que no se ve

Un buen forro alarga la vida de una chaqueta y protege las costuras del roce. Mira si está cosido con holgura: un forro tenso tira de la prenda y acaba rajándose en la espalda o en la sisa.

María José insiste en tocar, porque el tacto delata la estructura interna: entretelas, hombreras, refuerzos, más tejido del que ves. Y recuerda los vestidos de invitada muy ajustados, con hombrera, cortados en tejidos casi elásticos: la hombrera quedaba aprisionada, se movía y se marcaba desde fuera.

«A lo mejor el tejido puede ser de una calidad maravillosa, pero está utilizado en un corte, en una prenda que no es la más adecuada».

— María José Pérez, periodista de moda y fundadora del Club DModa

Había, en sus palabras, «una disonancia entre tela y patrón y estructura». La calidad es el conjunto. En segunda mano, el forro es lo primero que se estropea; por eso María José lo incluye en su lista para comprar ropa vintage: «fíjate muy bien en las costuras, en los botones, en los forros».

Botones y cremalleras: los cierres que se rompen antes

Los cierres son lo que más trabaja y lo que antes falla. Un botón bien cosido tiene un pequeño tallo de hilo entre botón y tela, que deja sitio al grosor de la otra cara; uno cosido a ras acaba saltando. Comprueba que no baile y que los ojales estén rematados con puntada densa. Corozo, nácar, cuerno o metal pesado envejecen bien; el plástico pintado se pela.

Abre y cierra la cremallera entera varias veces: tiene que correr sin engancharse ni comerse la tela, y estar cosida recta, sin ondas, sobre todo en faldas y pantalones.

Acabados: bajos, cuellos y bolsillos

Mira los bajos y los puños: el dobladillo debe ser uniforme y no marcarse por fuera como una línea tirante. En las camisas, cuello y puños deben mantener la forma, señal de una entretela bien pegada que no hará burbujas al lavar. Mete la mano en los bolsillos: el fondo debe ser de tela resistente, no una gasa que rompen las llaves, y las esquinas llevan una pequeña presilla de refuerzo.

Y una comprobación que María José reconoce haber descubierto tarde: lee las instrucciones de cuidado antes de comprar. Una prenda de diario que solo admite lavado en seco es, en sus palabras, «un gasto adicional que tú no tenías contemplado». Más en cómo cuidar la ropa para alargar la vida de tu armario.

Caída y tacto: cómo se aprende a notarlo

Coge la prenda por los hombros y déjala colgar: una tela de calidad cae recta y con peso. Arrúgala en el puño unos segundos: si se recupera, aguantará el día. Estírala con suavidad y comprueba que vuelve a su forma.

¿Cómo se aprende? Todas las diseñadoras responden lo mismo: práctica, tocar muchas telas de todos los precios hasta que el tacto te dice si una merece la pena. La industria usa pruebas más contundentes: el pilling se mide con el método Martindale de la norma UNE-EN ISO 12945-2, y está la prueba de la llama, que María José pide expresamente no hacer en casa ni en la tienda.

Online, mira las fotos con detalle, lee la composición y guarda la opción de devolver; si la marca tiene tienda física cerca, valora allí su calidad general. Y compara tus medidas en centímetros, porque las tallas cambian según la marca.

Cómo saber si es de calidad según la prenda

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La última pregunta no es de tejido

Cuando María José pidió a Paloma Suárez su consejo para distinguir una prenda de calidad, la respuesta no fue física: «cuántas veces lo voy a poder usar, cómo me la pondría, en qué situaciones». Por eso dos personas no valoran igual la misma prenda.

Es la lógica del coste por uso y la que propone María José con los jerséis: en lugar de comprar tres por temporada, uno bueno, y el año que viene otro. La clase entera, con los testimonios de las tres diseñadoras, está en el Club DModa.

Preguntas frecuentes

¿La ropa cara es de mejor calidad?

No necesariamente. En el precio entran la marca, la demanda o la tendencia, no solo la materia prima. Hay prendas caras mal acabadas y de moda rápida bien hechas, como los abrigos de Zara con lana de Manteco, el proveedor italiano del lujo.

¿Las bolitas son señal de mala calidad?

No siempre. Mercedes Zubizarreta recuerda que el pilling es propio de la lana y se mantiene a raya con un quitabolas. La alarma es cuando salen al segundo uso en un tejido que no debería hacerlas.

¿Qué tiene que decir la etiqueta de una prenda por ley?

En la Unión Europea, el Reglamento 1007/2011 obliga a indicar la composición en fibras con sus porcentajes en orden decreciente, también la del forro principal, y a que se vea antes de comprar, incluso online. El cuidado y el país de origen no los fija esta norma.

¿Cómo saber si una sudadera es de calidad?

Toca la felpa interior, que debe ser densa y no soltar pelusa; estira puños y bajo y comprueba que recuperan; y mira que las costuras sean planas y rectas.

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